Vitoria distancia Ironman 2017

El primer Ironman de nuestro amigo Remi.
Y por fin suena el despertador de este día tan esperado, este 9 de julio 2017.
Dormí mal, nervioso, con miedo a que ese dolor de garganta me diera el día pero un ibuprofeno y a aguantar.
Desayuno poco porque no entra. Un bol de avena con leche de arroz y canela y un zumo de naranja natural. ¿Con esto será suficiente? Ya empezamos con las dudas!
Cogemos el autobús y vamos a la zona de la natación. Dejo preparado todos los geles y barritas, la ropa y me enfundo el neopreno. Todavía falta 1h para el inicio. Los nervios me pueden. ¿Qué hago aquí con lo bien que estaría con mis hijas?
Falta  20 minutos para la salida, empiezo a activar el cuerpo y la mente que hasta ese momento tenía en blanco.
Me coloco junto a 1300 triatletas en el box de salida y ya preveo mamporrazos en la natación! 10-9-8-7…. y pienso, ahí quería estar desde hace meses, así que, a disfrutarlo.

Entro en el agua y efectivamente los primeros 800m es un cobarde el último. Intentó seguir los pies de uno que parece saber dónde va y me mantengo a rebufo todo lo que puedo. Pensaba que la primera boya era la de la izquierda y me doy cuenta cuando paso la boya que no, que tenía en mente el circuito de nado al revés, menos mal que estuve siguiendo a este alma salvadora. El retorno, de la primera vuelta aplico la misma táctica de seguir unos pies pero esta vez la estrategia no funciona. Había que pasar por el medio de 2 boyas y el barco de la organización nos manda 50 metros más a la derecha, esto no me termina de afectar ni retrasar., Voy bien, me siento fuerte, y cuando miro el reloj en la primera vuelta veo 35′.
Perfecto, segunda vuelta ya tengo el recorrido en la cabeza y voy más recto. Con el neopreno todo se hace más fácil, me dejo deslizar más, así hago menos brazadas y me canso menos. Hay menos triatletas y consigo nadar agusto. Llego a la T1 con un tiempo de 1h10. Bien, vamos según lo planificado, esto marcha.

En la T1 me cambio totalmente de ropa, dando el espectáculo en la carpa. Protección solar, crema antiroce y todo en orden, voy preparado, cojo la bici, y ahí que vamos.

2 vueltas de 70 kms y una de 40 kms. La primera vuelta la hago controlando muchísimo, 190w-200w, corazón alrededor de 130-135bpm. Cada 20min me alimento de gel o de barrita. Solo tengo que recargar de agua en los avituallamientos. Llevo 3 bidones de sales e isotonica. Cumplo lo planificado a rajatabla. Cada 1h45 el bidón de isotonica y sales, y 1,5 bidón de agua, todo va fenomenal. La segunda vuelta, de vuelta a Vitoria sopla un viento desagradable de frente/costado. Estoy todo el rato acoplado, muy aerodinámico y hago media de 34kms/h. Llega el kilómetro 120 y esto ya se empieza a hacer largo. El cuello me molesta, aprieta un poco el calor y voy bajando a 180w para intentar conservar las mismas pulsaciones. Psicológicamente el hecho de poner la vuelta pequeña al final es un alivio. En mi bici puse fotos de mis hijas y cada vez que necesitaba un empujón las he ido mirando, las he hablado, las he dicho que las quería y que me dieran fuerzas. Emocionarse encima de la bici no es buena idea pero da ese empujón que uno necesita.
Entro en Vitoria centro, todavía no sé cómo iré en la maratón, pero confio que bien, me he dosificado, así que esto tiene que funcionar. Me cogen la bici y me voy camino a la T2. Veo a Ana y Henri, que subidónnnn

En la T2, me cambio, dando otra vez el espectáculo. Me sobra
algún que otro gele pero decido seguir con el plan establecido. Lo que no haya consumido en la bici, no lo consumiré en la maratón. Me llevo 4 geles, uno por cada vuelta, gafas, gorra y me acerco a la chica que reparte crema solar. Me embadurna y noto que tengo el cuello algo quemado, hay que protegerse bien que esto va para rato.

Inicio de la maratón, los primeros 2/3 kilómetros controlando mucho, a 5:20 el km. Voy bien, me siento bien. Las piernas responden, que alegría. Pienso en mi tia Merce que hace años corrió maratones, pienso en mis hijas, pienso mucho en mis hijas. Y noto que esto va. Sé que petaré, pero cuanto más tarde mejor. La primera vuelta la hago muy cómoda, pudiendo tirar por debajo de 5min/km durante bastante tiempo. Y ahí me acuerdo de mi amigo Diego y de nuestro último entreno donde el tío me hizo sudar la gota gorda, pero esta última carrera me dio mucha confianza. Se que hasta el km 20 lo puedo aguantar, así que vamos. La media maratón la hago en bastante menos de 2h, y me paro cuando veo a Ana y le digo que llame a mis hijas para decirlas que esta noche papá será un ironman. Realmente se que lo iba a ser desde el kilómetro 3 de la maratón. Pero esto no es tan fácil como parece, intento retrasar el mazazo lo más tarde posible pero sé que llegará, y llegó en el km 25, se acabaron las fuerzas, no podía más, las piernas duras como piedras. Curiosamente solo era problema de piernas porque no iba agotado. Henri me acompaña del 25 al 29 más o menos y charlamos poco pero lo suficiente como para animarme. Paro en todos los avituallamientos, bebo coca cola que me sienta fenomenal, naranjas y plátano. Ese dolor de piernas se puede deber a falta de sales/potasio así que le doy al isotónico y al plátano, pero el dolor no cesa, de hecho, va a más. Le digo a Henri que me acompañe la última vuelta, del 30 a 35, no puedo más. Ando mucho, intento estirar pero no puedo porque me entran calambres. En el 36 veo a Henri y le pido que me deje solo, las penurias se sufren a solas, le digo que nos vemos en meta. En el 37-38, me vuelvo a animar, no se de donde saco las fuerzas, visualizo la meta mentalmente y doy el último empujón, esto ya está hecho. El último kilómetro disfruto como un enano, pasando por El Centro de Vitoria, animado por todo el publico. Y por fin: la meta. Tengo ganas de reír, llorar y tumbarme todo a la vez. Esos 10 metros de pasillo hasta la meta, los disfruto como nadie. Ana está ahí grabándome. Pasó la meta en 11h09 y soy Ironman.