Triatlón Buelna 2019 – La desconexión

Hace un año de la última entrada pero han pasado muchas cosas en medio. Deportivamente 4 maratones en 4 meses y poco, algo que ya me dejó un poco tocado pero luego han pasado otra serie de cosas personales que son las que han hecho el resto (pero aquí solo hablaremos de deporte). Consecuencia, estoy desconectado del deporte.

El cómo he llegado hasta aquí es complejo de explicar y va más allá del propio deporte, la realidad es que el sábado estaba metido en el embalse del Ebro, habiendo entrenado más que nunca pero sin ganas y sin motivación. El resultado partiendo de esta base no podía ser bueno, pero al final es lo de menos.

Va camino de un año cuando «engañé» a Carlos y Víctor para hacer el Ironman de Barcelona y Buelna era un paso previo, un test de cara al 6 de Octubre. Después de la experiencia del año pasado quería repetir y quería que ellos lo conocieran.

Todo empezó el viernes, salida desde Madrid y directos a dejar la bici en La Población de Yuso para luego ir a Corrales a por el resto de material. Cena, hidratación (mucha, el concepto de jarra lo tenemos diferente 😀 😀 ) y a descansar, 9h de sueño, no recuerdo haber dormido tanto antes de una prueba.

Embalse del Ebro

El día amaneció con muy buena pinta, daban calor pero por lo que vimos el día anterior el viento podría ser nuestro mayor enemigo.

Como la prueba empieza a las 14.00 toca desayuno fuerte y nos compramos algo para comer sobre las 11.00. Cogemos todo el material y llegamos a la T2. Materail de running en su sitio, comida y a esperar a que llegue el Bus para subir al embalse.

Una vez en la T1 (aprovechamoso el viaje para dormir un poco más) dejamos el material de bici y nos preparamos, por decir algo en mi caso, para empezar (protección solar, baño, neopreno, ropero….)

La salida se retrasa unos 15′, cosas que nunca piensas que puedan pasar…. un autobús ha pinchado y hay que esperar a que todo se solucione y los que quedan lleguen, dejen las cosas……… mientras aprovechamos para meternos en el agua, nadar algo, ver «sensaciones»………

Salen las mujeres y pasados unos minutos nosotros. En mi mente solo está pensar en positivo, no puede pasar lo del año pasado……. pero dura nada. No sé por qué, cómo……. pero a poco de empezar, yendo bien, bastante aislado sin recibir golpes, empiezo a llevar mal la respiración, me empiezo a agobiar de nuevo. Paro, miro alrededor, intento tranquilizarme……. nada no hay manera. Hago lo del año pasado, me desabrocho el neopreno pero claro, este año el factor psicológico no funciona. Decido nadar a braza un rato y solo cuando me veo de los último intento de nuevo arrancar. Por fin, nado y llevo la respiración a la par…… pero con el neopreno abierto. Otro año que me toca nadar de aquella manera, de lo más incómodo. Pero bueno, acabo con peor tiempo que el año pasado pero con esa sensación de poder seguir nadando si me quedase lo mismo de nuevo.

La transición la hago rápida pero me preocupa que Carlos aún no ha salido (pero si aquí el de los ataques de ansiedad en el agua soy yo!!!!).

Me pongo en marcha y desde el principio parece que las sensaciones son buenas y que voy centrado. Hace aire pero parece que de momento no afecta mucho. Van pasando los kilómetros y poco antes de llegar al primer avituallamiento doy caza a Víctor. Para la velocidad que suelo llevar yo y los entrenamientos voy fenomenal, unos 34km/h de media. Charlamos brevemente y pasado el avituallamiento sigo dándole fuerte.

Foto de
Alfredo Poomusaieva
Foto de
Alfredo Poomusaieva

Llegando a la zona de bajada ya se empieza a notar el aire y cuando empezamos las cuestas el aire que hace ya es «brutal», te frena, pedaleas pero ves como no consigues velocidades fuertes a pesar de ir cuesta abajo.

Por el km 70 se nota el aire en la media pero sigo por encima de 33km/h. Sigo apretando como puedo hasta que la cabeza se va a otras cosas y llega la desconexión. Sin entrar en detalles llego a pararme brevemente porque era incapaz de seguir. Vuelvo a arrancar a pesar de no estar bien. Tengo unos kilómetros que me dejo llevar como puedo, intento pensar solo en dejar la bici.

Cuando sobre el 80 y pico llegan las cuestas arriba ya estaba más o menos recuperado del bajón emocional. Subo decentemente y bajo lo más rápido que en ese momento puedo para llegar por fin a la T2, sale algo más de tiempo que el año pasado pero también algún kilómetro más con lo que la media es casi la misma.

Transición más o menos rápida y a correr. Empiezo bien, incluso por debajo de 5′ los primeros kilómetros pero la cabeza empieza a pensar en la retirada. Además me preocupa no saber nada de Carlos.

Paso la primera vuelta y cuando voy por la mitad de la segunda con mil cosas en la cabeza y con más ganas de parar que de otra cosa me alcanza Carlos por detrás, alegrón! Pero me dice que se retira. Inconscientemente le digo que ni de coña (mientras yo pensaba lo mismo) tiramos juntos y joder, vamos bien los dos pasando gente, mantenemos un ritmo decente de 5’30» aprox y enseguida nos pilla Víctor.


Foto de
Alfredo Poomusaieva

Cuando llegamos para la siguiente vuelta insiste en dejarlo pero le convencemos para ir juntos los tres. Buen ritmo sin parar seguimos y Víctor tira para delante para poder terminar antes y acompañar a Carlos en su última vuelta mientras yo me quedo con él.

No paramos de pasar gente, seguimos sin parar de correr y solo parando para avituallar. Charlando poco porque vamos los dos mentalmente KO pero consigo llegar al final mientras que Víctor, que ya ha terminado, me toma el relevo y sigue con Carlos hasta concluir su participación.

A pesar de todo es mi segunda mejor marca en Half pero las sensaciones son malas, sin ganas, sin motivación, triste, con la cabeza a muchos kilómetros de allí, muchos por qués en mi cabeza……….

Lo mejor de todo la sensación de Equipo que he vivido, desde el viernes hasta los malos momentos en la carrera. Sinceramente, ellos los saben, mis ganas de Barcelona son nulas, pero si vuelvo a sentir lo que ocurrió en la última parte seguro que nos lo comemos juntos.

Dedicado a quien me ha hecho ver que el deporte debe ser para disfrutar, no un refugio, que hay más cosas que correr, nadar o montar en bici que me van a llenar igual o más. Que los malos tiempo ya han pasado y que ahora tocar empezar de cero. Para mi princesa

Mil gracias a Blanca y Noelia por ser tan buenas anfitrionas. Gracias a los que desde la distancia habéis estado pendiente y me intentáis cada día levantar el ánimo. A los que aún creéis en este triste personaje y piensan que aún puedo dar más, pero Amigos, lo dije y lo diré, Barcelona es el fin de muchas cosas. Espero poder estar allí y de estar, poder estar a la altura. No sé si disfrutaré o no, si lo acabaré o no, pero el tercero será el definitivo.

A Buelna…….. quién sabe se volveré, desde luego a todos los que os gusta el triatlón apuntadlo y venid, por recorrido, por organización, por gente….. merece la pena y mucho.

El año pasado aún se acordaban de mi mono, este año hemos vuelto a dar la nota y si volvemos tenemos el listón alto jaja. Para aquellos que no entendáis el porqué del mono, solo pretendemos dar difusión de lo importancia de la donación de órganos, que no nos llevemos nada que pueda servir a otra persona o si queréis, que algo nuestro viva en otra persona #donarsalvavidas

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.