Maratón de Berlín – Mi reecuentro

Todo empezaba el viernes 23 de Septiembre, solo 13 días después de terminar mi primer Medio Ironman. Como podéis imaginar estaba eufórico, en una nube y además con buenas sensaciones en las piernas, con lo cual todo apuntaba a un buen Maratón. Pero en el fondo tenía un poco de miedo de arrastrar el cansancio ya que dos semanas no es nada para recuperar, así que en principio iba conservador.

Quería que saliera bien, terminar a gusto y sin problemas de rodilla, pero sobre todo quería quitarme el mal sabor de boca que me dejó el fracaso (4h20′) de Nueva York. Este fracaso me ha dejado meses sumido en una “depresión” atlética que me hacía arrastrarme allá por donde iba, sin hacer carreras populares ni nada.
Una vez en el aeropuerto la cosa se empieza a torcer. Mi hija Alba que llevaba unos días mala no terminaba de estar bien y unos minutos antes de embarcar Silvia decide no arriesgar, supongo que influyó mucho la experiencia del año pasado de Nueva York de tener que ir al hospital. Así que al final embarco yo solo, mala forma de empezar el viaje.
Lo curioso es que me planto en Berlín a medianoche y con el equipaje de 2 adultos y un niño, la leche. Cuando llego al hotel, habitación enorme con cama enorme y supletoria. Los del hotel no hacen más que mirarme, tanto, tanta maleta y solo yo. Les tuve que contar un poco la historia para que siguieran a lo suyo y dejasen de mirar.
El sábado amanece pronto, había quedado con Alejandro, vecino y compañeros de algunos entrenamientos y que por curiosidades de la visa hemos coincidido en el maratón. Nos vamos pronto para poder aprovechar el día y no pillar mucha gente allí. Una vez en la feria, sitio enorme, en un antiguo aeropuerto (Tempelhof).
Nos ponemos a mirar todo lo que tienen, mucha ropa, curiosamente mucho de Triatlón, pero no vemos nada que nos llame mucho la atención y lo poco que queremos comprar no tienen nuestra talla. En esto los yankees les dan mil vueltas, son los reyes del merchandaising, la superficie de ropa del maratón en NY era entre 4 ó 5 veces lo que aquí había.
En la Feria nos encontramos a Martín Fiz (el año pasado me hice una foto también con él en Nueva York) y como si fuese una premonición, estuvimos hablando con él y nos decía que más de 4h para él sería muy duro. Al final se lesionó y la terminó en 4h27′, pero la hizo, mucho otros se retiran

Alejandro, Martín Fiz y Jose Manuel

Pillamos dorsal, nos damos otra vuelta y a comer, que a lo tonto se nos ha ido toda la mañana.

Después de comer toca hacer un poco de turismo, por lo menos aprovechar para ver algo de la ciudad y de paso comprar algún recuerdo y pensar un poco en mañana, qué ritmo llevar, porque no paro de darle vueltas, por un lado quiero salir a 3h30′, me encuentro bien, pero por otro 3h45′, no quiero arriesgar y que pueda pagar el cansancio y reventar a mitad del maratón.
Museumsinssel

Museumsinssel

Catedral Berliner Dom

Catedral Berliner Dom

Universidad de Humboldt

Universidad de Humboldt

Konzerthaus

Konzerthaus

Deutscher Dom

Deutscher Dom

Monumento al Holocausto

Monumento al Holocausto

Marcas del lugar por donde pasaba el Muro de Berlín

Marcas del lugar por donde pasaba el Muro de Berlín

Torre de Comunicaciones

Torre de Comunicaciones
Reichtag

Reichtag

Memorial Soviético

Memorial Soviético

Puerta de Brandemburgo

Puerta de Brandemburgo

Por más que le doy vueltas llega la noche, ceno con Alejandro, su chica y su tía, preparo toda la ropa y demás cosas del maratón, desayuno y a la cama.

La diferencia con NY es que todo está más cerca, se necesita menos tiempo para salir del hotel, para llegar a la salida, para todo en general y encima es algo más de un mes antes, con lo cual lo lógico es que haya mejor tiempo, de hecho estos días estábamos entre 10ºC mínima y 20-21ºC de máxima.
El despertador suena a las 6.00, justo 3h antes de la maratón (en NY a esa hora ya llevábamos al menos 15 minutos en la salida). Desayuno y me tomo ya un gel. Hago mi ritual de vestirme, crema en los pies y hoy pruebo a darme Radio Salil en las rodillas, a ver si esto ayuda. Terminado todo me pongo en marcha abrigado para no caer en el error del año pasado. A las 7 había quedado con Alejandro en Alexanderplatz, tomamos allí el metro siguiendo las indicaciones de la organización bajándonos donde nos recomendaban y en un rato estamos ya en la salida.

Llegada a la zona de Salida

Nada más llegar empezamos a ver fotógrafos, la experiencia me dice que te van a cobrar al final lo mismo cuando haces el pedido tengas 4 ó 40 fotos, así que decidimos empezar a posar para todos los que vemos.


Buscamos los roperos y dejamos todo y me tomo ibuprofeno, a ver si esto ayuda también a la rodilla, en Roma lo tomé y no sé si por causalidad o por esto no me dolió. La verdad es que hace mejor temperatura de lo que yo pensaba así que me quito casi todo. Cuando quedan unos 15-20 minutos llega el momento de separarnos, estamos en diferentes cajones, así que nos deseamos buena suerte y al toro.

Después de un breve paseo llego a mi cajón, entro y nada más mirar veo el globo de 3h30′. Ya estoy picado, mira que me conozco y sabía que esto iba a pasar, la decisión está tomada. El tiempo pasa rápido y pronto dan la salida para los buenos, nosotros tenemos que esperar un poco, somos los primeros de la segunda oleada.
Llega el momento, hacía tiempo que no me encontraba tan eufórico. Salimos y desde ese momento mi vista se dirige única y exclusivamente al globo. Recuerdo la de Barcelona en la que me costó mucho esfuerzo y 8km pillar al globo y al final eso se paga. Así que en esta desde el principio “enganchado” al globo.
Los kilómetros se van haciendo muy bien, todo llano, muuuuuucha gente y ritmo de 4’47” más o menos.

Según vamos avanzando vamos pasando a un montón de gente y mi pregunta es, si no llevan el ritmo que se supone por el cajón donde han salido, por qué pelotas se meten ahí? para estorbar? Somo casi 41.000 almas y en cuanto unos pocos se descolocan al final molestan a los demás, en fin, siempre habrá alguno.

Llegamos al primer avituallamiento y primera sorpresa. El agua en vaso y atasco brutal. Mira que odio beber en vaso corriendo, se cae casi todo el agua y el que no se cae entra por la nariz. Encima mogollón de peña se cruza, se para, vamos un kaos y claro, con este kaos se me va un poco el globo pero enseguida lo vuelvo a enganchar. A los 8k otra vez, pero paso de agua, intento no meterme en el atasco y esquivar a la gente. Siempre se dice de nos saltar ningún avituallamiento, pero de los de 5km, cada dos o tres me parece excesivo. Por supuesto además del agua lo que intento es posar para los fotógrafos, cámara que veo cámara que poso, un entretenimiento más.

Poco a poco los kilómetros van cayendo, no me encuentro mal pero kilómetro que cae, kilómetro que siento en las piernas. El ritmo que llevamos es menos de 5′, el del globo va un poco por encima del ritmo. Sobre el km 18 las piernas ya las noto muy cansadas, como era de esperar el cansancio del Medio Ironman empieza a salir. Me quedo algo atrás del globo pero no me preocupa, mi ritmo sigue siendo bueno, lo que si que me preocupa es hasta dónde me van a aguantar las piernas. En el km15 me tomé un gel y ya solo me quedan dos, pero aún 24km.

Yo sigo sin cebarme con el globo, no lo quiero perder pero tampoco reventar por seguirle, las piernas cada vez las llevo peor, me empiezan a molestar músculos que ni sabía que los tenía ahí…. llega el km25 y en el avituallamiento pillo atasco, bebo agua tranquílamente y me tomo otro gel, cuando salgo del mogollón el globo se me ha ido mucho ya, en distancia no excesiva, quizás 200-300 metros, pero para el estado de mis piernas eso es demasiado. El ritmo no va mal pero se nota que ya empiezo a irme por encima de los 5′. En este momento la idea de las 3h30′ de desvanece pero surge la de acabar bien, es decir, corriendo y aguantando como pueda si la rodilla me aguanta. Mientas espero a que el gel obre el milagro, las piernas duelen y duelen.
Por momento empiezo a preocuparme, queda todavía una tirada y solo un gel. Aunque parezca que los geles no hacen nada si que lo hacen, las piernas van mal pero van, me mantienen corriendo pero solo me quedar uno. Creo que por el km29 llega la “salvación”, avituallamiento de geles, antes de pillar me tomo el que tengo y hago acopio, cojo tres, suficientes para los 13km que quedan. No sé qué podrán hacer estos, pero al menos psicológicamente seguro que ayudan.
Llega el momento clave, km30, ese kilómetro (digamos que entre el 30 y el 32) donde maratón tras maratón desde Sevilla 2002 (menos Roma 2005) la rodilla empieza a doler. No es la rodilla en sí, sino los peroneos y el nervio ciático los que se encargan de jorobar todo, de sacar un dolor tremendo y inaguantable que me hace dejar de correr. Parece que la rodilla va bien pero a poco de pensar esto me entra un escalofrío, tal cual, la rodilla empieza a tener ese dolor característico.
No me lo podía creer, otra vez!!! Pero no decaigo y sigo, decido ver hasta dónde aguanto. La sorpresa es que el dolor no aumenta de intensidad, se mantiene sin molestar mucho y no va a más, parece como que le esté ganando el pulso, será la euforia? Total que pasa el 30, 31, 32 y el dolor empieza a remitir, increíble, si estaba poco eufórico esto era lo que me faltaba. Las piernas van de mal en peor pero después de esto no puedo parar.
El dolor de las piernas es ya bastante duro pero ahora no es momento de pensar en eso, solo de aprovechar para terminar corriendo el maratón después de muchos años (en Roma al final los calambre me hicieron andar aunque no hubo dolor, pero tuve que andar). Desde el 25 cada avituallamiento que tomaba agua ya no me molestaba en esquivar a la gente, simplemente me pillaba el agua y andando tranquílamente me lo bebía, además de echarme un par de vasos por la cabeza porque el calor ya era considerable en este punto.
En el km35 me siento pletórico, si no hay dolor ya no hay quien me pare. En el km38 hay música, en ese momento están poniendo Born to be wild, se me ponen los pelos como escarpias, lo voy a hacer, llevaba años soñando con terminar una maratón sin dolor y estaba en el camino, qué más daba el tiempo, lo importante ahora era la rodilla. Entro en modo Euforia total y no aguanto ya más con la bandera guardada, la saco,


la empiezo a agitar y me la pongo al cuello. Son muchos los españoles que hay y que animan pero también los Alemanes (se nota que muchos van a Baleares y Canarias). Sobre el 39 empiezo a hablar con un maño, tuvimos una buena conversación hasta el 41 que se para a beber. Solo queda un kilómetro, está hecho, además el ritmo a pesar de haber ido a peor no baja de 5’22’ aproximádamenete, así que no se prevee un mal crono para mi. El último kilómetro es increíble, inolvidable, cuántas sensaciones que vuelvo a recuperar, llego corriendo, casi se me había olvidado, cuántos maratones arrastrando la rodilla, cuántos kilómetros sufriendo dolor y por fin vuelvo a sentirme bien, no sé si por el Radio Salil, el Ibuprofeno o qué, pero me sentía feliz de poder llegar así.

La entrada por la puerta de Brandemburgo es espectacular, más que por la puerta en sí por su significado histórico.

Yo también estaba derribando un muro en ese momento. Desde la puerta a la meta fue la apoteosis, no sabía si reír, llorar, saltar, miraba a todos lados buscando las cámaras para que pudieran captar la alegría. Yo no soy muy dado a hacer aspavientos en las metas, y creo que es la primera vez que se me ve un gesto de rabia como el de la foto.


Es un cúmulo de circunstancia, no solo lo de la rodilla, sino también un verano duro, muchos días levantándome a las 6-6.30 para correr, días a las 5 de la mañana para entrenar en bici, quitarme descanso y horas de la comida para poder nadar, mucho entrenamiento desagradecido que ahora se veía recompensado, para mi esto estaba siendo la guinda al pastel de esta temporada pero sobre todo, me sacaba la espinita de Nueva York.

Al terminar 3h37’30” (3h37’26” oficial) y 42,86km según el Garmin (hablé con al menos 15 personas durante la carrera y al final y a todo nos salía mínimo 400 metros de más), objetivo más que cumplido, Revancha consumada. Eso si, llegué extenuado, las piernas con dolor terrible, los cuadriceps eran los afectado principalmente y andar era casi un suplicio.
Pillo mi medalla y me voy a cambiar. La verdad es que estoy como en una nube, solo hace falta verme el careto.

En el camino una muestra más de que el mundo es un pañuelo y te da sorpresas, me encuentro con Luis Blanco, speaker de la carrera que organizo (Trofeo Menudos Corazones) y que también nos va a ayudar en el Duatlón.


Además de ser una máquina (3h3′) es una gran persona que nos ayuda con nuestras acciones solidarias aportando su trabajo de forma altruista. Allí estuvimos hablando un rato largo sobre la maratón, el Duatlón, el Trofeo Menudos Corazones, estirando…. vamos que pasamos un rato agradable juntos.

Pasado ya un buen rato intento andar y ponerme en marcha al punto de encuentro con Alejandro. Con dificultades logro andar y llegar hasta el punto. Su tía le espera también. Intento llamarle, mandar SMS a Silvia, llamarla, pero nada, la red está congestionada, no sabe esta gente que hay antenas móviles para esto eventos? Al final aparece orgulloso con su medalla, objetivo cumplido 4h26′.
Después de descansar otro rato allí tirados toca levantarse para, como podamos, irnos al hotel, comer algo, ducha y siesta.

Para mí esta maratón ha sido más que especial, me hubiera encantado y hubiera sido ya la leche que mi dos mujeres hubieran podido viajar, pero ya habrá otras ocasiones. Me he reecontrado, he sentido cosas que incluso en otros maratones no lo había sentido. He vuelto a vibrar corriendo, a disfrutar entrando en meta.

Cuando la gente no te entiende por qué entrenas y te preguntan cosas, te llaman loco o cualquier otra cosa, es en estos momentos cuando ves todo lo que ellos se están perdiendo, solo los que estamos “locos” sabemos lo que es terminar una maratón, y solo nosotros ya estamos pensando en la siguiente 🙂 Espero poder disfrutar en muchas otras al menos como he hecho en esta.
Y como dice la pegatina que llevo en el coche y que cada vez está más de moda, “Pain is temporary, pride is forever, Marathon” las piernas ya no duelen, pero Berlín estará siempre en mi Recuerdo.

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Una respuesta a Maratón de Berlín – Mi reecuentro

  1. Jose Sen-Sey dijo:

    Enhorabuena José Manuel, me ha encantado tu crónica. Es cómo correr el maraton desde la pantalla de mi ordenador.

    Vaya sensaciones. Ahora, mucha tralla te has metido desde el Astromad, no me extraña que te doliesen las patitas.

    Ahora a recuperarse y seguir disfrutando de la nube del Maraton.

    Te he enlazado por el foro, a traves del Duatlon de Valdebebas. Soy JASDU – Jose Sensey, del antiguo blog Trijotas, ahora nos puedes encontrar en Los Pataliebre http://santamariaugarte.blogspot.com/ ,
    échale un ojo, hoy he hecho una entrada que creo que te gustará.

    Nos vemos el dia 12 en el duatlon. Saludos.

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