Maratón de Nueva York 2017

Mi segunda parte del reto de 2017 https://www.migranodearena.org/reto/15925/ironman-de-barcelona-y-maratn-de-nueva-york-en-un-mes

Nueva York, esa maratón que tanto me llena, que me encanta, que me hundió hace 7 años y a la que pude volver para empezar a salir. Esta vez volvía de una forma diferente, como guía de Endeavor Travel, lo que me iba a permitir verla y vivirla de otra forma. Trabajar en grupo y hacer a la vez algo que me encanta.

Todo empezaba el día 3, reunión en el aeropuerto con el grupo, empezar a quedarme con nombre, caras…… y allá vamos. Después del viaje sin ningún contratiempo llegamos a NY y llega el momento de paso por inmigración. Lo reconozco, me colé en la cola para poder pasar el primero del grupo, sabía lo que me iba a pasar y tenía que intentar que fuese rápido. Como es de constumbre, me toca, enseño pasaporte, huellas, foto y al cuarto “oscuro”, manda huevos. Sigo sin entender por qué me meten siempre, pero hay cosas que tampoco pretendo entender ya. Objetivo salir de allí asap para poder estar con el grupo. A poco de pasar yo veo que empieza a entra gente del grupo y de repente, OMG, Esther, la segunda guía también. Bueno, como tenemos más gente fuera digamos que es un contratiempo pero menor. Poco a poco vamos saliendo excepto una familia que la retienen durante una hora y media aprox.

Por fin sale, todos al bus y rumbo a Manhattan. Durante el recorrido reparto de regalos, llaves de habitaciones y damos las primeras charlas sobre la maratón, cosas a tener en cuenta, recomendaciones, consejos…. y llegamos. Todos ya contentos de llegar, cada uno a su habitación y yo aprovecho el rato que tenemos de tarde y noche para empezar a hacer algo de turismo y cómo no, de compras. Antes me encontré con Laura, Tamara y Javi, charla con ellos pero al final no pudimos coincidir en casi nada por compromisos, espero que al menos les haya ayudado en algo 😉

El sábado amanece pronto, a las 7.20 estamos todos los que queremos salir a corretear a la meta, somo todos los que estamos pero no estamos todos los que somos, algun@s prefieren descansar por lesiones y otros motivos.

Vuelta, entreno ligero, charla cerca de la meta y vuelta al hotel. Ducha, desayuno y ya si que todos a las 9.50 abajo. Unos a hacer turismo y luego dorsal y otros directos a por el dorsal. En el camino empiezo a hablar con la gente, a conocerles, a saber sus historias, por qué están allí. Todos tenemos una razón por estar allí y algunas de las historias emocionan.

Una ver recogido dorsal y hechas algunas compras (New Balance me decepcionó un poco con su zona y me compré unas Hoka One para probarlas) me voy a la zona cero

Allí me encuentro con Carlos y Víctor, ya llevamos unos cuántos maratones coincidiendo y son tan buena gente que da gusto compartir ratos con ellos. Además Carlos no solo fue compañero de EGB sino que es de esas personas que decía en la crónica del Ironman que forman parte de esta aventura y que sin saberlo han sido importantes en toda la preparación (Subida a Morcuera y tantos entrenos por Valdebebas).

Nos juntamos y subimos al World Trade Center One, o Freedom Tower, 49 segundos para 102 pisos, increible. Las vistas, impresionantes, alucinantes

Después de pasar un agradable rato bajamos para dar un paseo, intentar encontrar el edificio de los cazafantamas (que estaba en obras) y luego un metro para dejar de andar, que al día siguiente tocaba la maratón. Una vez por la zona tocaba pasta party, cena junto a Carlos y cuatro Maravillosas chicas (Vanesa, Gisela, Lidia y Estela), 4 chicas que desde entonces me acompañarán.  Conocí más su historia, su motivo y su asociación http://www.luchamosporlavida.com/. Cena, charla de los más interesante y a descansar

Domingo 5 de Noviembre, el día. Las previsiones eran temperatura no muy baja y quizás lluvia. A las 5.00 desayuno y a las 5.45 todos convocados para tomar el bus.

Salimos a la hora prevista, pero al conductor se le cruzan los cables y se va por donde no debe. Poner aquí toda la historia resultaría largo, así que resumiento, cuando estábamos a unos 400 metros de la zona de salida y como el hombre seguía sin saber cómo llegar a el punto en concreto decidí que todos bajásemos y fuésemos andando. Resuelto este problema, tocaba esperar en la salida.

Durante este tiempo los 5 y una chica más asturina compartimos espera. Todos abrigados aunque yo aún no olvido aquel 2010 así que iba bien forrado, prefería pasar calor.

Paseos, charlas, fotos, animar a la primera oleada y nos deseamos suerte, llega mi momento. Antes de entrar al cajón me quité algo de ropa y para adentro. La espera aquí se me hacer corta. Relativamente pronto abren y vamos hacia la salida. Una vez allí, quitarnos el resto de ropa, himno, cañonazo y a disfrutar, que de eso se trata

Empiezo delante del todo, 2ª oleada naranja cajón A, con lo cual tengo el pacer de 3:35 pegado. Sabiendo que es un riesgo decido seguirle. El puente en su línea cuesta para empezar y aire lateral, más molesto que otras veces. Llegamos a Brooklyn y empieza la fiesta, empieza el disfrute de verdad. Es difícil de expresar todo lo que te encuentras y hace tiempo decidí que lo importante era disfrutar y yo había venido a eso así que chocaba todas las manos que niños y mayores me ponían. Yo lo entiendo como una forma de dar las gracias por estar allí tanto tiempo animando. El hecho de que haya un avituallamiento cada milla me agobia. No quiero llenarme de agua y decido no beber en todos (error al final). Noté también que pronto estaba sudando mucho, demasiada humedad. Mientras yo seguía al pacer y disfrutando. No recuerdo el momento que empezó la lluvia, iba tan metido en la carrera disfrutando que no recuerdo. Si que me acuerdo que sobre el km 10 tuve que hacer una parada técnica. Me adelanté, paré y en poco tiempo conseguí volver a pillar al pacer. Mientras la falta de agua, la humedad y mi total olvido de las sales iban haciendo su trabajo.

Todo iba bien, llegaba el puente que cruza a Manhattan, ese puente que me mató en 2010, que me dejó hundido y a punto de retirarme, ese puente que en 2013 impidió que hiciese los 3h30′ soñados. Para mi sorpresa, aunque el pacer se me va un poco consigo subirlo bien, voy a ritmo de hacer 3h37-40. Pero esta vez la sorpresa me esperaba en la bajada. bajada rápida donde los cuádriceps empiezan a quejarse, empiezo a tener malas sensaciones, los calambres parecen estar ahí. Empiezo la 1ª Avenida y enseguida llega lo que no quieres que te pase. Las piernas se me ponen rígidas y no puedo correr, debo ponerme a andar para que la musculatura se relaje algo y poder volver a arrancar. La deshidratación ha dado la cara, antes de lo esperado, pero totalmente achacable a mi despiste con el agua y las sales que aún no había tomado.

A partir de aquí el objetivo pasa, ya no importa más o menos tiempo, solo evitar los calambre y sobre todo y por encima de todo, disfrutar. Y lo conseguí, ya lo creo que lo conseguí. Este maratón podré hacer mal tiempo, pero nunca más podrá con mis ganas de disfrutar.

En el camino me encontré con Javier Matas en su retirada de los maratones

Poco a poco se acercaba Central Park. Voy charlando con algunos españoles que me voy cruzando y llega el parque, toca sacar la bandera.

Esos 4 últimos kilómetros son tan duros como emocionantes, solo recordarlo me emociona, no puedo evitar pensar en David, en esa maratón que nunca podré compartir físicamente con él pero que sé que está conmigo. En el 2013 encarando la última calle entre esquina y esquina del parque sonó en mis cascos nuestra canción, Viva la Vida de Cold Play, esa canción que nos acompañó tantos días de hospital y que desde entonces suena sin planificarlo en los momentos que la necesito, entrando en la meta de Vitoria, en la última transición de Barcelona, cuando estoy triste, es ahí cuando sé que él está ahí, que va conmigo. Mi único objetivo en esto de correr es poder hacerlo algún día con Alba y con Elena, si algún día lo consigo, creo que ese día cerraré un círculo que se abrió en 2010.    Por fin llega el final, no puedo evitar emocinarme de nuevo, es el broche de oro a meses de entrenamiento, de sacrificio. El tiempo es lo de menos, 4h10′, de mis peores maratones, pero este ya queda, por muchas cosas, en mi mente para siempre.

25 Maratones, desde aquel 28 de Abril de 1996… Quedan más, esto solo ha hecho más que empezar.

Mientras salía de la zona de los ponchos me encontré con 3 integrantes de la panda del grupo, 3 de los muchos que fueron

Una vez en el hotel, ducha, relax y por la tarde nos juntamos todos para intercambiar experiencias y contarnos lo bien que nos ha ido a todos, porque aquí da igual el tiempo, aquí todos hemos terminado 42.195 metros, cada uno a su ritmo, cada uno con sus circunstancias y TODOS merecen el mismo respeto. Llamadles maratonianos, llamadles como queráis, para mi TODOS son la leche.

El Lunes tocaba visita a los 5 barrios de NY, visita de lo más interesante llena de contrastes y por su puesto de buenos momentos para terminar en el Puente de Brooklyn donde comimos.

   

Después cruzar el puente, fotos de rigor, paseo por la zona cero y a descansar. Para ser el día después solo anduvimos 21km 😀

Martes por la mañana tocaba compras y tarde de baloncesto a ver ganar a los Nicks en una tarde fría y lluviosa.

El miércoles, último día, quedé con Alberto, gran persona que tenía ganas de poder cuadrarlo para verle. Desayuno de lujo y charla más aún. Viajar te permite estos lujos, poder ver y hablar con gente que merece y mucho la pena.

Después de esto me tuve que recorrer NY buscando unas Converse, WTF, imposible encontrar un número de un modelo, pero lo conseguí. Una vez conseguido el objetido tuvimos la comida de despedida. Agradecer y mucho a Estela, Vanesa, Lidia y Gisela que me hayan hecho estar tan agusto estos días y espero que se animen a Chicago (a ver si puedo ser su guía 😀 :D) y que sigan con su bonita labor, que sigan con Luchamos Por La Vida.

Gracias a Endeavor Travel, a Glenn por confiar en mí, a Cata, Celine y Vania por ser tremendas profesionales que siempre me animaron. A mi tocayo José Manuel, por ayudarme y enseñarme qué hacer y decir y a Esther y Javier por acompañarme en esta aventura.

Un maratón inolvidable, una experiencia inolvidable. Mi primera crónica de NY. En 2010 no tuve fuerzas ni ánimo de hacerlo. Recordad que esto se trata solo y exclusivamente de disfrutar.

Esta va por ti, allá donde estés, a por otras 25 más juntos, Viva la Vida.

 

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