Half Riaza: Descubriendo la Cruda Realidad

Y esa realidad no es sino otra que mientras que no haga muchos más kilómetros en bicicleta nunca podré hacer un half sin calambres. Hizo calor, mucho. Hizo viento, mucho. Hizo lo que sea, cualquier excusa vale, pero lo que es evidente es que de los 3 half que he terminado, en los tres antes de bajar de la bicicleta ya tenía calambres y evidentemente nada más ponerme a correr o al poco rato estos calambre han hecho que la carrera pase a ser un paseo. Y no digo de hacerme unos pocos kilómetros más no, hablo de mínimo doblar lo que actualmente hago.

Pero vamos con la crónica. El Half empezaba el sábado pronto a las 9 a.m. con lo cual la bicicleta lo mejor era llevarla el viernes. En plena ola de calor salgo para Riaza, a unos 120km de Madrid. Cual es mi sorpresa que a unos 40-50km de Madrid empieza a ponerse todo negro y aparece un viento tremendo acompañado de lluvia. Después del último percance con la bicicleta de montaña, cada vez que miraba a la bici que la llevaba arriba y la veía cimbrearse de un lado a otro me acojonaba por momentos. Así que en la primera gasolinera que ví paré y esperé a ver si el aire cesaba. Viendo que no opté por meter la bicicleta dentro y tirar para delante, no quería llegar tarde que si no iba a estar de vuelta en Madrid a las mil.

Una vez en Riaza a pillar dorsal y camino de la T1 a dejar material. La transición se encuentra en un sitio precioso, situada sobre el embalse hace que la visión sea espectacular.

T1

Allí me encuentro con David Villarino, Suso y Juanjo. El viento llega a la zona y tenemos que sujetar las bicis con bridas porque bailaban con riesgo de caerse. Llueve. Intercambiamos opiniones y rumbo de vuelta a descansar.

La mañana del sábado amanece a las 5. Desayuno y en marcha al Destino. Una vez en Riaza, dejar material en T2 y preparar todo así como ponerse en dos piezas. A las 7 y pico montamos en el autobús y rumbo a la salida.

Mientras dejábamos las cosas en la T2 algún miembro de la organización comentó que posiblemente el neopreno estaría prohibido ya que las mediciones que se habían ido tomando indicaban eso. Una vez allí los jueces tomaron la temperatura una hora antes y el resultado 22ºC, es decir, opcional por los pelos.

Nos volvemos a encontrar todos, charlamos y incluso nos ponemos el neopreno pronto ya que hacía algo de rasquilla

Antes de empezar la prueba

También pronto nos llaman para empezar, entramos al agua que entre los 22ºC y el neopreno hace que se esté de lujo. Nos ponemos en la salida, por el reloj aún queda tiempo pero oímos que dan la salida, así que a por ello, empieza otra aventura.

Y nada más empezar otra cosa que debo mejorar, el hecho de verme rodeado de gente me agobia y eso que no me dieron muchos golpes, pero era tal el agobio que no era capaz de llevar bien la respiración y eso lo único que hacía era agobiarme más y más. Está claro que tengo que colocarme en los extremos, para nadar sin tanta gente y sobre todo trabajar este punto psicológico que tantas veces me ha hecho pasar tan malos ratos.

El tema era que el tiempo pasaba y seguía sin ir bien, sin la respiración no se puede llevar ningún ritmo. Veo que llevo a Juanjo al lado, hasta el punto de que me da un manotazo que no me salta las gafas de milagro, menos mal que las suelo llevar apretadas. Decido parar un poco, no tiene sentido nadar agobiado y cada vez estaba peor y veía que al final me daba un ataque de ansiedad como ya me ha pasado alguna vez, así que nado a braza unos segundo para buscar un sitio donde ir más cómodo. Cuando paso la tercera boya logro ponerme a un lado y en cuanto me veo más solo me relajo y empiezo a nadar como me gusta. Eran dos vueltas, la primera mal en unos 21 minutos, la segunda, una vez recuperado y encontrado el ritmo la hago en 17′. El día que logre no ponerme nervioso seguro que hago un tiempo aceptable. Lo mejor de todo es que la sensación al final era muy buena, nada cansado y con pinta de que podría dar una vuelta más por lo menos sin ningún problema. Es la misma sensación de siempre, una vez que pillo el ritmillo cómodo ya pueden poner metros por delante.

La salida es algo complicada, mucha piedra peligrosa y una escalera, así que decido que nada de correr, andando y aprovecho que quitarme el neopreno. Llegada a la bici, guardar todo en la bolsa, casco, gafas, dorsal, zapatillas y a darle.

El primer kilómetro es cuesta abajo, qué diferencia con el Astromad, pero en seguida viene un repecho y no es sino un reflejo de lo que espera en el resto del recorrido, tremendas bajadas y tremendas subidas.

Habría unos 5-6km hasta el pueblo para enganchar luego con un recorrido de ida y vuelta que habría que hacerlo dos veces. La primera es de reconocimiento un poco al no saber lo que te espera. Como decía antes en seguida empieza el sube y baja, bajadas muy rápidas y subidas duras, cada vez más. Cada bajada que pillaba intentaba ir más rápido, me encanta la sensación de velocidad en la bicicleta y en muchas cuestas echaba de menos el plato de 54 que tenía en la anterior bicicleta. Lo normal era pillar los 60 y pico kilómetros por hora, intentaba llegar a los 70 pero no lo conseguía. Joder, disfrutaba como un niño en las bajadas.

Cuando llegaban las cuestas arriba la cosa cambiaba, pero ya ponía mi ritmillo, lento pero ritmillo y al final siempre se acaban subiendo. Llego al punto de dar la vuelta y avituallamiento, tiempo de beber tranquilamente y meter geles que ya sabía lo que esperana de vuelta y a poco había cuestas del 9%. Al principio con respeto, pero luego no me parecieron tan duras. Tampoco eran muy largas, pero con el ritmillo se subían y una vez arriba llegaban las cuestas más propicias donde pude conseguir eso que buscaba llegando a los 74km/h y a bajar a 58” un kilómetro. A alguno seguro que le parece una mierda, pero para mí es todo un logro.

En el camino veo que Juanjo me saca unos 4km, paso a Suso y luego a David. Todo parece ir bien. Llegando al pueblo me cruzo otra vez con Juanjo, me saca entre 2-3km, he recortado algo, lo ideal sería “pillarle” o al menos llegar cerca para luego poder correr juntos que siempre se lleva mejor.

A poco de iniciar la segunda vuelta empieza a aparecer el aire, no da de cara así que no machaca mucho, pero si no da a la ida lo peor es que dará a la vuelta. Antes de llegar al último giro vuelvo a ver a Juanjo, me debe sacar la misma distancia más o menos. hago el giro, avituallamiento, agua y turno del estómago. En plena bajada empieza la vomitona, todo líquido, no me preocupa, es solo el exceso que llevo por no parar de beber del calor que hace.

Pero el aire cada vez es más fuerte y encima ahora de cara. Supongo que esto me influyó bastante pero empecé a notar que no iba bien. Pero no porque me costase subir, sino porque bajando ya no iba bien, no sé si había perdido fuerza en la piernas o me empezaba a bloquear como en el Astromad a ver que no iba con el aire. La cuestión es que el km54 lo pasé en 2h, es decir, a 27km/h de media y esto fue poco antes del ultimo giro. Al final fueron casi 76km y 3h9′, lo que significa una media final por debajo de 24km/h, en pocas palabras, desde el último giro hice una media de menos de 20km/h, lo que indica claramente el pinchazo que por una u otra razón sufrí. Lo peor de todo es que en las últimas subidas empezaron los calambres. Supongo que esto es la falta de kilómetros en la piernas, vamos, estoy muy convencido de que es esto.

Termina la bici y empieza la carrera. Nada más empezar aguita fresquita y a darle. El peor tramo está al principio, subida muy ligera pero que en seguida notan las piernas y en el 2º kilómetro ya se empieza a subir todo, todo lo que no se debe subir vamos. Así que toca cambiar el chip, ser consciente de que o se van los calambre o así lo único que se puede hacer es terminar lo más dignamente posible. Van andando y corriendo, en cada avituallamiento refrescándome por fuera y por dentro. La temperatura muy alta (al acabar el termómetro marcaba 40ºC) y mucho mucho viento. Quizás al ir andando y corriendo y empapado de agua lo me perjudicó mucho, al contrario, casi lo agradecía. Los kilómetros pasaban y los calambre lejos de mejorar empeoraban. Corría 300 metros y a andar un rato, otra vez a correr 300 metros y otro rato a andar, así durante muchos kilómetros. Cuantos más hacía, los tramos de correr se iban recortando. Hubo un momento que decidí correr más, llegué a 600 metros y músculos que no sabía que existían se empezaron a subir y a molestar, así que no fuer buena elección.

Ya cuando quedaba un kilómetro decidí apretar lo que pudiese sin importar nada más y adelantar a uno que llevaba a unos 200 metros y que el pobre iba peor que yo. Al final lo hice casi sin parar y llegando en 6h9’35”, unos segundos más que en el Ecotrimad.

Conclusiones negativas: lo que he comentado al principio, sin más bici mejorar es imposible y va a tocar sufrir muchos calambre corriendo. He pasado por algún momento de bloqueo y al terminar decidí no correr en Cabo de Gata en Octubre, no me sentía con ganas de poder entrenar más para luego ver que es poco. Demasiado madrugar para sacar tiempo y que luego veas que es poco y que debes madrugar más, porque la otra opción sería quitar tiempo de ciertas cosas que de momento son innegociables. Lo que es evidente es que un Ironman es inviable con el tiempo que tengo.

Conclusiones positivas: sufro si, pero esto me tiene enganchado. Disfruto de cada momento, me siento único, especial y por qué renegar del Triatlón de Cabo de Gata que tanta ilusión me hace? Ni hablar, además Antonio me ha picado y mientras escribía esto me he apuntado al ICAN Málaga 2013 en Abril. Esto no es porque se me vaya la cabeza no, es que el triatlón tiene algo especial, algo parecido al maratón pero si me apuras tiene algo más o mejor dicho, algo diferente.

Un Half más lleno de cosas interesantes y experiencias para ir aprendiendo. Felicidades a la Organización, volveré si la vacaciones y el tiempo lo permiten.

 

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2 respuestas a Half Riaza: Descubriendo la Cruda Realidad

  1. Alberto dijo:

    Sin querer meterme donde no me llaman…. no crees que el problema no es tanto los kilómetros que haces de bicicleta si no el ritmo que llevas? , es decir, si sabes que no has entrenado lo suficiente templa en la bici para acabar corriendo en condiciones.

    Ya se que es facil de decir y luego hay que verse encima de la bicicleta pero hay que ser más realistas cuando planteamos las carreras ( me incluyo porque cometo estos mismos errores una y otra vez )

    • admin dijo:

      Hola Alberto

      Quizás tengas razón, habitualmente siempre salgo a dar todo y como dices debería regular en función del entrenamiento, pero yo es que es ver un arco de salida y me acelero 😉

      Tomo nota para el próximo a ver si soy capaz de controlarme.

      Gracias por el consejo.

      Saludos

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