101 km La Legión 24h – Ronda

Hace tiempo que tengo el blog abandonado, el tiempo pasa y nunca encuentro un hueco, pero esta vez lo tenía que sacar, pero aquí va.

Mucho se habla de esta carrera y después de retomar los ultras el año pasado me apetecía hacerla. 46 segundos tardan las inscripciones en agotarse, más de 3000.

A pesar de quedar menos de una semana para la carrera estábamos sin alojamiento, un compi que iba a venir nos dijo que esperásemos a la última semana que empezaría a haber cancelaciones y a las malas siempre tendríamos el polideportivo en un saco de dormir :D. Y justo el lunes bingo, casa para 5 por un precio buenísimo. Al final de los 4 que éramos se caen dos por lesión, así que el viernes a medio día Rai y yo salimos rumbo a Ronda. Más de 500km que charlando y turnándonos se pasan volando.

Llegada a Ronda, buscamos la casa, dejamos algunas cosas y pillamos las mochilas para recoger el dorsal y dejarlas ya en los camiones. Mientras recogemos el dorsal vuelve a caer otra pedazo tormenta, después de la semana que llevamos ya no nos asusta, lo que sea será.

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Ojo, 101,97km

Entregamos las mochilas y paseíto por Ronda, la meta, Alameda, Plaza de Toros, Parador, unas vistas increíbles soñando con llegar el momento de la meta. Cenita y a descansar.

Lo bueno que tiene es que no hay que pegarse madrugón, empieza a las 11 para que todos los que duermen en los alrededores lleguen. A las 8 en pie, desayuno y empieza el ritual para vestirse. Los nervios ya se empiezan a notar así que salimos antes de lo pensado.

Llegamos a la salida, ya se nota un ambiente increíble, vemos salir a los de MTB y al rato nos colocamos nosotros, la suerte está echada.

Comienza ahora el ritual de la carrera, charla del mando de la Legión, alcadesa y los vivas a España, el Rey y la Legión antes de empezar. Esta carrera es única y desde este momento es cuando se empieza a ver que lo que vas a vivir no se vive en otro sitio.

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Desde el primer momento que sales del campo de fútbol te encuentras a Ronda en la calle, todo lleno de gente animando, increíble, ellos si que saben lo que esta carrera trae al pueblo y se lo devuelven animando. Pasamos a Super Paco, digno de admiración, y llegamos a la Plaza de Toros. Este es otro de esos momentos diferentes y que no se olvidan, dar la vuelta al ruedo de esta maravillosa plaza son de esos momento que no se olvidan. Salimos de la Plaza, pasamos por el maravilloso puente y es cuando empieza lo divertido, primeras cuestas abajo. Atrás queda el único llano de la carrera, la vuelta al ruedo, a partir de ahora todo serán subidas o bajadas prácticamente.

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La idea inicial era la de la Madrid-Segovia, ritmo tranquilo y subidas andando, pero debido a la cantidad de gente (sobre los 8000 contando la marcha individual y por equipos) y que las primeras cuestas tienen muchos charcos y todos vamos con cuidado la carrera se ralentiza mucho. Como digo desde el principio todo sube baja y no, no pequeños desniveles precisamente que en el km 6 ya teníamos del 12%. Como digo el ritmo era más lento de lo que tenía en mente, lo más rápido que hacía era 6’30’’ el km y eso hacía que empezasen a salir molestias donde no suelen salirme nunca.

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hilera de gente que ves durante los 101km

IMG_0355Poco a poco los km van cayendo, cada 5km aprox un avituallamiento de agua, aquarius, plátano y naranja con la organización de los legionarios, chapó por ellos. Llega el km 24 y tenemos el primero con más sólido, sándwich y donuts además de lo habitual. Pasado este punto dejamos un zona militar por la que hemos estado bastantes kilómetros, quizás lo más soso de todo el recorrido y empieza lo divertido.

Km 26 aprox empieza la bajada a Arriate para coger fuerzas y pillar la primera gran subida, unos 5km con algún tramos del 13%. Aquí durante la subida en un avituallamiento una persona se cae redonda. Es raro porque no llevamos tanto y tampoco hacer calor, tenía pinta de bajón de tensión, enseguida le atienden los legionarios y personal de protección civil y nos ponemos en marcha de nuevo.

Una vez coronado toca lo peor, bajarlo con cuestas de hasta el -11% que empiezan a dejar mis cuádriceps en muy mal estado. Demasiado sube y baja y todo con mucho desnivel. Ya correr me cuesta cada vez más y el ritmo es muy lento. En estos momentos me empecé a agobiar un poco, me da rabia esta situación, me hubiera gustado aguantar más corriendo pero cada vez me cuesta más, así que toca cambiar el chip antes de lo esperado y ponerlo en modo andar.

Llega el 45 aprox. y empieza la bajada a Alcalá del Valle y como no la posterior subida con una cuesta con corta pero con la que voy a soñar más de una vez seguro (menos al que era muy corta la parte dura).

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Desde aquí seguimos los sube y baja pero bajando más que subiendo hasta llegar a Setenil de las Bodegas. Había visto fotos, me hacía ilusión llegar de día para poder verlo y de verdad, no defrauda. Entrar con el pueblo lleno de gente animando, con más de 55km, las piernas doloridas y las vistas que tiene te mete un subidón tremendo.

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En Setenil espera la primera mochila. Sandwich, chocolate y más cosillas. Cambio de ropa, hidratación de pies, calcetines, radio salir, frontal porque casi seguro se hará de noche antes de llegar al Tercio y zapatillas. Resulta que me vine sin plantillas y en la zapatillas no tengo nada ya que como uso las hechas a medida las tengo siempre sin nada, así que me compré unas donde recogimos los dorsales. No si sería porque me vinieron muy bien o por qué pero me encontraba agusto y decido seguir con las mismas, la primera vez que no cambio en un ultra.

Una vez listo empezamos el camino de nuevo, como no subiendo, 10km de subida prácticamente que luego lo bajamos en 3, es decir una media de un 14% yo creo con tramos del 20, que hacen que mi piernas sufran mucho, y eso que desde Setinel llevo los bastones, sin ellos no lo hubiera podido hacer.

Como era de esperar se hace de noche a 1h de llegar al tercio, me subo los manguitos, saco el frontal y bastante recuperado de piernas llego al Tercio, incluso hay tramos que vuelvo a trotar.

Llegada donde nos espera comida caliente en el comedor de la Legión, un caldo calentito que te pone a tono el cuerpo, arroz, perrito caliente, todo lo que te ponían había que comerlo, me habían avisado que lo que quedaba era lo peor, lo que no me habían dicho es que era bastante peor. Vuelvo a hacer lo mismo que en Setinel, cambio de todo menos de zapatillas, tenía unas nuevas en este punto y prefería seguir con las Trabuco que cambiar, además seguía bien con ellas. Manga larga ya que hacía fresco y softshell, la noche se preveía larga…..En marcha de nuevo, cuesta arriba de nuevo claro.

Pasados unos pocos kilómetros empieza la subida a la cuesta de la Ermita, de la que se ha hablado mucho en el recorrido. Es de noche, solo se ven luces delante y joder, lo que se ve tiene pinta de un desnivel importante, pero que leches, estoy recién comido y con fuerzas así que empiezo a buen ritmo. El legionario que nos avisa del incio de la cuesta, 3km tenéis. Empezamos pero no, no parece tan duro, subo a buen ritmo, y llega algo suave, se habrá acabado ya? No, es la noche, no me deja ver lo que viene, un kilómetro casi al 20%. La verdad es que en algún momento me llegué a desesperar en la subida, pero en ese punto solo vale seguir. Y lo peor es que ya estaba imaginando lo siguiente, todo lo que sube acaba bajando y más aquí, otro km de bajada al 20% de media con algún tramo, según google earth, al 38%. No os digo cómo se me ponían las piernas y los brazos para intentar ayudarme con los bastones y sufrir lo menos posible. Es la llegada a Montejaque.

Seguimos bajando, lo que nos rodea no se distingue casi pero se adivina un paisaje espectacular mientras por la carretera nos acercamos a Benaojan. En esto que veo como luces rojas empiezan a subir de nuevo, hummmm esto no me lo había dicho nadie, la de la Ermita si pero otra? Esta y otras 3 más que quedaban.

En este punto es donde la carrera cambia, el punto más difícil, duro pero sobre todo peligroso. La Organización creo que debería haber cambiado el recorrido, no sé cómo, pero una cosa es hacerlo duro y otra cosa jugarte que alguien se pueda romper algo en una zona de acceso más que difícil y me explico.

Empieza la subida, 3km, aquí si que hay barro, todo era barro, un barro resbaladizo y que se pega además a las zapatillas. Gracias a los bastones voy subiendo, por momentos casi pierdo las zapatillas, resbalo una, dos, tres,…. Pierdo la cuenta, desniveles del 12-15%, se avanza lento, pero se avanza y cuando se empieza a intuir el punto más alto empiezo ya a temblar por la bajada esperando que no sea con barro. Llegamos arriba y el típico cartel que llevamos viendo más de 85km, peligro bajada. Peligro no, mucho más. No llega a un km, pero infernal, la gente cayéndose constantemente, por suerte solo culetazos, pero íbamos todos muy muy despacio. Los que llevábamos los bastones, aunque alguno cayó, en general nos libramos, pero los que ivan sin bastones cayeron muchos, era casi imposible no caer por como estaba, hubo suerte de que, al menos en los que yo ví, nadie se hicera nada. Y al terminar cómo no otro km de subida. Los últimos 5km en hora y media, si 90’ para hacer 5km, sobran las palabras.

Volvemos a bajar y ya se ve Ronda, ya van más de 90km, se avanza lento pero con el objetivo delante ya se va mejor, aunque solo pensar que eso que queda, algo más de 10km te puede llevar 2h…….

De repente dejamos de ver Ronda para encarar otra cuesta. Mientas subimos un hombre me pregunta si es la última. Me río, eso espero pero me da a mi que hay sorpresa final y vaya que la había. Volvemos a baja para llegar a los pies de Ronda, estamos abajo, quedan pocos kms, pocas fuerzas y lo peor, cómo pelotas subimos hasta la meta? Pues la respuesta es fácil, otro cuestón de 1,5km con tramos de más del 15%, con 100km en las piernas ya, vamos lo que se dice el remate de final de fiesta.

Pero si, por fin llego, 18h29’56’’ mi mejor marca en 100km a pesar de todo, está claro que al final lo que me va es más andar que correr 😛

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Nada más llegar te dan la sudadera por haber llegado, y mando whatsapp a Rai que abandonó en el 76. Y es tan grande que aparece al rato para ayudarme a llevar todo a la casa. Me cuenta cómo le fue y nos vamos yendo, despacito porque yo ya no estoy para regalar nada. Ducha para quitar barro y sudor y a intentar descansar algo.

Mientras estoy en la ducha se me viene a la mente la Madrid-Segovia, joder si ya estoy inscrito o habrá sido una mal sueño? Ufff no lo quiero ni pensar, otra vez 100.. mejor me voy a la cama a ver si se me pasa. Y si no solo se me pasó sino que dije que Nunca más a Ronda pero si, oyes que si se tercia vuelvo 😀 😀 😀

Es una prueba increíble, no solo por su dureza (para un paquete como yo) sino que el ambiente es único, todos los pueblos llenos de gente animando, los avituallamientos…. Todo hacen que tenga la fama que tiene, recomendable 100%

Magovia 2016, voy a por ti.

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Maratón de Valencia 2012: El Maratón de la Consolación

Esta entrada debería haberse hecho hace dos semanas, cuanto por entonces hubiésemos terminado el Maratón de Nueva York, pero el Huracán Sandy y la política hizo que a 36 horas del inicio lo cancelasen.

Nada más conocer la noticia y pasado el bajón y el mosqueo me puese a mirar maratones en España para poder aprovechar el entrenamiento y el primero que había era Valencia, justo 2 semanas después. El problema es qué hacer esas dos semanas, cómo entrenar, acabábamos de bajar el ritmo y ahora qué? subir mucho, poco?? Sinceramente no tenía ganas pero tantos días de entrenamiento, madrugar, pasar calor….. no se podían quedar en nada.

A Valencia salimos por la mañana Alejandro y yo, sobre las 9:15 y preparados para pasar un fin de semana pasado por agua, esas eran las previsiones. Llegamos bien, 3h y pico de viaje, buscar el hotel y dejar las cosas. De momento nada de lluvia.

Vamos a pillar el dorsal y la bolsa de corredor y de paso hacemos alguna compra, esto de NY nos ha dejado marcados 😀

Dorsales de la Carrera

Una vez con todo nos ponemos a buscar a todos los amiguetes que tenemos por allí, Carlos, Gacelas (Justicia, Mostoles, Retiro), Luis (nuestro speaker preferido y director del único programa de Radio para runners, “A tu Ritmo”, en Vinilo FM) y algún otro conocido que nos encontramos en la Feria, así como con Paco, nuestro proveedor de camisetas de las carreras que organizamos.

Toca comida acompañados de Luis, luego alguna compra y al hotel a descansar. A las 20:30 nos esperaban las Gacelas de Madrid para comer, de las cuales Alejandro (Alcala) y yo (Sanchinarro) somos miembros. Como siempre fue un placer estar con tan buena gente y compartir un plato de pasta entre risas.

Por cierto, a estas alturas de la noche y solo habían caído unas gotas, lo meteorólogos se estaban cubriendo de gloria de momento.

Terminada la cena a el hotel a preparar todo y dormir, con la tontería sobre las 00:30 al final. A las 6:00 como estaba previsto sonó el despertador y bajamos a desayunar algo ligero para volver a subir y ponernos ya todo para el gran momento.

Como el Hotel le pillamos a última hora estaba lejos y para no llevar coche decimos pillar el metro. No lo conocíamos ni tampoco su funcionamiento, pero visto lo visto vaya tela, un tren a la hora un domingo a las 7 de la mañna, no me parece muy adecuado la verdad, así que acabamos haciéndonos gran parte del recorrido andando, ya que si no no habría forma de llegar al Gacela Meeting point al cual llegamos bastante puntuales. Foto de rigor con todos y nos vamos al ropero a dejar las bolsas.

Gacela Meeting Point

Salimos un poco abrigados pero según iba pasando el tiempo nos íbamos quitando ropa porque no hacía nada de frío, hasta el punto de que lo dejamos todo en el guardarropa y nos vamos al siguiente punto de encuentro con Carlos y un amigo suyo, Jorge. Definitivamente l@s meteorólogos se habían cubierto de gloria.

Calentando

Pronto se acerca a la hora y nos metemos en los cajones de salida, allí más fotos de rigor con las compañeras Gacelas.

Gacelas de Madrid – de izquierda a derecha, Sanchinarro, Retiro, Alcalá y Vallecas

Y damos el último repaso a la estrategia, salir a 3h30′. Esto llevamos muchos días hablándolo, desde antes de NY, y es que Alejandro quiere salir a 3h45′ y yo viendo lo que hemos entrenado pero sobre todo viendo cómo está yendo él en los entrenamientos opino que 3h30′. Realmente el quiere 3h30′ y yo aunque lo quiero pienso que probablemente no agunte el rimto los 42km, pero no tengo miedo a intentarlo, siempre pienso que lo mejor es luchar por aquello por lo que has entrenado, se conseguirá o no, pero si lo das todo por ello nadie, ni tu mismo, podrá decirte que no lo has intentado.

Pues dicho y hecho, después de una salida falsa por una traca que confundió a los primeros, se da la salida y empezamos a intentar pillar el ritmo lo más rápido posible. El primero cae bastante bien a 5’30” y ya a partir del km 2 empezamos a menos de 5′. Realmente el ritmo es el que mantengo hasta los primeros 30kms.

Nada más empezar, sobre el km 2, comentamos el tema de la humedad ya que íbamos empapados de sudor. Sobre el km 10 se nos une David, una gran Triatleta y mejor persona que como se está preparando el Ironman de Lanzarote se va a meter 30km de entrenamiento con nosotros, casi nada vamos :D. Más adelante veo que Carlos no aparece, lo comento con Jorge y me dice que se queda porque no va cómodo con el ritmo, casi todos los kilómetros a 4’54” era el rimo que vellábamos.

La carrera sigue su curso con normalidad, ritmo de 4’54” haciendo todos los avituallamientos sin parar y sin problemas. David y Alejandro se empiezan a despegar un poco de mi y de Jorge, hablamos entre nosotros y decidimos no apretar para cogerlos, preferimos mantener el ritmo y no forzar. Pasamos el 25, la cosa se va poniendo interesante, las rodillas van bien, empiezo a notar las piernas con tensión pero nada más todo bien.

Llegamos sobre el 27 a una zona de túneles, pensábamos que había uno pero la sorpresa fue entontrar dos y las dos salidas de los túneles, 50 metro aprox, se convierten y un pequeño verdugo, sobre todo el segundo túnel que salgo de él basante tocado.

La salida del último túnel es sobre el km 29. Es por ahí cuando ya perdemos de vista a David y Alejandro. Intento recuperar el ritmo y lo consigo, pero llegados al 30 los cuádriceps empieza a dar señales de vida, se empiezan a subir. Le digo a Jorge que tire que voy tocado y que voy a beber agua tranquilamente andando. Desde aquí hasta el final pasa de todo.

Ando un poco, me hidrato y sigo para delante aunque al arrancar las sensaciones son más que malas. Me cuesta correr, hago unos cientos de metro y otra vez a andar. Sobre el 32 me pasa Josu, es una sorpresa porque debería estar delante de mi, así que le pregunto qué tal y me dice que va jodido, le veo que se para para estirar gemelos.

En el km 33,5 viene otro inconveniente, vomito, lo peor es que veo que lo que vomito es el desayuno, cómo puede ser que vomite algo que me he tomado hace más de 5h? Es esto lo mismo que me ocurre en los triatlones? Algo raro me está pasando que no digiero bien la comida. En fin, tema a seguir en los próximos meses. El caso es que luego en el km 35 me volvió a ocurrir.

Los calambres cada vez van a más hasta el punto de que a partir del km 35, casi prefería correr aunque fuera mal y lento que andar. Andar era un aunténtico suplicio, era la primera vez que algo así me pasaba. En los momentos malos siempre he aprovechado que ando rápido para evitar perder mucho tiempo, pero lo de esta maratón eran dolores por los calambres como nunca.

Como siempre cuando llega el último kilómetro intento hacer un esfuerzo para terminarlo corriendo pero a falta de 500 metros tengo que parar un poco, no puedo con los calambres. Retomo lo que queda y ya si que si aun con los cuádriceps subidos había que terminar. Los últimos metros son espectaculares, sobre “el agua”, esa es la sensación que te da. Parece que a pesar de que llegas mal vas ligero sobre el agua, creo que es la mejor meta que he visto nunca. Lo que no entiendo es el por qué, con esa meta, no hacen fotos espectaculares.

Recta de Meta

Es la recta de meta, cuando ya ves el reloj y ves que todo se acaba, es ese momento mágico que tiene cada maratón. Es ese momento donde los dolores no se sienten, donde te sientes el mejor, único. Donde a pesar de haber pinchado y sufrido sientes que una vez más has vencido a la adversidad, donde te sientes grande porque nada puede contigo. Es ese momento también donde todos los sentimientos afloran. Es ese momento en el que te acuerdas de los que quieres pero sobre todo de los que echas en falta. Y quizás es ese momento, después de tantos kilómetros de sufrimiento, es ese momento donde te vuelves a la vez débil. Lo que un maratoniano siente al entrar en meta es algo indescriptible, irrepetible y sobre todo recomendable. Madrugones, pasar calor, frío, salir sin ganas, pasar sed, masajes (de los que duelen no de los de relax), lesiones, dolores….. y todo para jugártelo en 42,195 Km. Dicen que estamos locos, pero son ellos los que no saben los que se están perdiendo.

Apenas terminar, más arrastrándome que andando, voy al avituallamiento final y voy a por la bolsa de la ropa. Allí me encuentro a Alejandro. Ese fue otro momento especial del día, el más especial. Encontrarte con tu compañero de entrenos con el que has compartido varios meses dándole de madrugada, casi dormidos a veces, mañanas, tardes, haciendo series, tiradas largas, más largas, muy largas….., con el que has compartido la mala suerte de Nueva York y con el que has compartido objetivo antes de salir. Saber cuando le ves que aún sin tener el tiempo que ha hecho lo que si que es seguro es que ha bajado y bastante su marca personal. Eso junto con el subidón-bajón de meta y acordarte de por quién va cada maratón que ambos hacemos hizo que los dos nos emocionásemos, en mi caso como nunca me ha pasado en una carrera.  Hay veces que viene bien desahogarse un poco.

José Escudero habla de los Angeles que nos encontramos en las carreras, pues Alejandro lo ha sido durante los meses de entrenamiento. Me ha hecho hacer series que siempre me había resistido a hacer, me ha cambiado el día de tirada larga, algo cuasi sagrado para mi, me ha hecho volver a hacer muchos kilómetros, tantos que desde 2004 no llegaba a lo que ahora he hecho, me ha hecho pensar que aún puedo llegar a 3h30′, si el calor y la humedad lo permite. Gracias Compañero.

Con las Medallas

Una de las cosas más grandes que te llevas de las carreras, además de los sentimientos de cada uno de los 42km, es la cantidad de Gente buena que te cuentras, Alejandro, Carlos, David, Jorge, Luis, Román, Gonzalo, Manu, Héctor, Josu, Mikel, José, Raúl, Isabelle, Ninfa y todas las parejas y familiares que había, los que me me fui encontrando por el camino, Javi y todos los de la Panda del Muro de mi Hortaleza. Gracias, mil gracias a todos por haber hecho que esta Maratón no fuese una más.

18º Maratón, 3h46’19”

Nos vemos en la siguiente, Nueva York 2013????

 

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Half Riaza: Descubriendo la Cruda Realidad

Y esa realidad no es sino otra que mientras que no haga muchos más kilómetros en bicicleta nunca podré hacer un half sin calambres. Hizo calor, mucho. Hizo viento, mucho. Hizo lo que sea, cualquier excusa vale, pero lo que es evidente es que de los 3 half que he terminado, en los tres antes de bajar de la bicicleta ya tenía calambres y evidentemente nada más ponerme a correr o al poco rato estos calambre han hecho que la carrera pase a ser un paseo. Y no digo de hacerme unos pocos kilómetros más no, hablo de mínimo doblar lo que actualmente hago.

Pero vamos con la crónica. El Half empezaba el sábado pronto a las 9 a.m. con lo cual la bicicleta lo mejor era llevarla el viernes. En plena ola de calor salgo para Riaza, a unos 120km de Madrid. Cual es mi sorpresa que a unos 40-50km de Madrid empieza a ponerse todo negro y aparece un viento tremendo acompañado de lluvia. Después del último percance con la bicicleta de montaña, cada vez que miraba a la bici que la llevaba arriba y la veía cimbrearse de un lado a otro me acojonaba por momentos. Así que en la primera gasolinera que ví paré y esperé a ver si el aire cesaba. Viendo que no opté por meter la bicicleta dentro y tirar para delante, no quería llegar tarde que si no iba a estar de vuelta en Madrid a las mil.

Una vez en Riaza a pillar dorsal y camino de la T1 a dejar material. La transición se encuentra en un sitio precioso, situada sobre el embalse hace que la visión sea espectacular.

T1

Allí me encuentro con David Villarino, Suso y Juanjo. El viento llega a la zona y tenemos que sujetar las bicis con bridas porque bailaban con riesgo de caerse. Llueve. Intercambiamos opiniones y rumbo de vuelta a descansar.

La mañana del sábado amanece a las 5. Desayuno y en marcha al Destino. Una vez en Riaza, dejar material en T2 y preparar todo así como ponerse en dos piezas. A las 7 y pico montamos en el autobús y rumbo a la salida.

Mientras dejábamos las cosas en la T2 algún miembro de la organización comentó que posiblemente el neopreno estaría prohibido ya que las mediciones que se habían ido tomando indicaban eso. Una vez allí los jueces tomaron la temperatura una hora antes y el resultado 22ºC, es decir, opcional por los pelos.

Nos volvemos a encontrar todos, charlamos y incluso nos ponemos el neopreno pronto ya que hacía algo de rasquilla

Antes de empezar la prueba

También pronto nos llaman para empezar, entramos al agua que entre los 22ºC y el neopreno hace que se esté de lujo. Nos ponemos en la salida, por el reloj aún queda tiempo pero oímos que dan la salida, así que a por ello, empieza otra aventura.

Y nada más empezar otra cosa que debo mejorar, el hecho de verme rodeado de gente me agobia y eso que no me dieron muchos golpes, pero era tal el agobio que no era capaz de llevar bien la respiración y eso lo único que hacía era agobiarme más y más. Está claro que tengo que colocarme en los extremos, para nadar sin tanta gente y sobre todo trabajar este punto psicológico que tantas veces me ha hecho pasar tan malos ratos.

El tema era que el tiempo pasaba y seguía sin ir bien, sin la respiración no se puede llevar ningún ritmo. Veo que llevo a Juanjo al lado, hasta el punto de que me da un manotazo que no me salta las gafas de milagro, menos mal que las suelo llevar apretadas. Decido parar un poco, no tiene sentido nadar agobiado y cada vez estaba peor y veía que al final me daba un ataque de ansiedad como ya me ha pasado alguna vez, así que nado a braza unos segundo para buscar un sitio donde ir más cómodo. Cuando paso la tercera boya logro ponerme a un lado y en cuanto me veo más solo me relajo y empiezo a nadar como me gusta. Eran dos vueltas, la primera mal en unos 21 minutos, la segunda, una vez recuperado y encontrado el ritmo la hago en 17′. El día que logre no ponerme nervioso seguro que hago un tiempo aceptable. Lo mejor de todo es que la sensación al final era muy buena, nada cansado y con pinta de que podría dar una vuelta más por lo menos sin ningún problema. Es la misma sensación de siempre, una vez que pillo el ritmillo cómodo ya pueden poner metros por delante.

La salida es algo complicada, mucha piedra peligrosa y una escalera, así que decido que nada de correr, andando y aprovecho que quitarme el neopreno. Llegada a la bici, guardar todo en la bolsa, casco, gafas, dorsal, zapatillas y a darle.

El primer kilómetro es cuesta abajo, qué diferencia con el Astromad, pero en seguida viene un repecho y no es sino un reflejo de lo que espera en el resto del recorrido, tremendas bajadas y tremendas subidas.

Habría unos 5-6km hasta el pueblo para enganchar luego con un recorrido de ida y vuelta que habría que hacerlo dos veces. La primera es de reconocimiento un poco al no saber lo que te espera. Como decía antes en seguida empieza el sube y baja, bajadas muy rápidas y subidas duras, cada vez más. Cada bajada que pillaba intentaba ir más rápido, me encanta la sensación de velocidad en la bicicleta y en muchas cuestas echaba de menos el plato de 54 que tenía en la anterior bicicleta. Lo normal era pillar los 60 y pico kilómetros por hora, intentaba llegar a los 70 pero no lo conseguía. Joder, disfrutaba como un niño en las bajadas.

Cuando llegaban las cuestas arriba la cosa cambiaba, pero ya ponía mi ritmillo, lento pero ritmillo y al final siempre se acaban subiendo. Llego al punto de dar la vuelta y avituallamiento, tiempo de beber tranquilamente y meter geles que ya sabía lo que esperana de vuelta y a poco había cuestas del 9%. Al principio con respeto, pero luego no me parecieron tan duras. Tampoco eran muy largas, pero con el ritmillo se subían y una vez arriba llegaban las cuestas más propicias donde pude conseguir eso que buscaba llegando a los 74km/h y a bajar a 58” un kilómetro. A alguno seguro que le parece una mierda, pero para mí es todo un logro.

En el camino veo que Juanjo me saca unos 4km, paso a Suso y luego a David. Todo parece ir bien. Llegando al pueblo me cruzo otra vez con Juanjo, me saca entre 2-3km, he recortado algo, lo ideal sería “pillarle” o al menos llegar cerca para luego poder correr juntos que siempre se lleva mejor.

A poco de iniciar la segunda vuelta empieza a aparecer el aire, no da de cara así que no machaca mucho, pero si no da a la ida lo peor es que dará a la vuelta. Antes de llegar al último giro vuelvo a ver a Juanjo, me debe sacar la misma distancia más o menos. hago el giro, avituallamiento, agua y turno del estómago. En plena bajada empieza la vomitona, todo líquido, no me preocupa, es solo el exceso que llevo por no parar de beber del calor que hace.

Pero el aire cada vez es más fuerte y encima ahora de cara. Supongo que esto me influyó bastante pero empecé a notar que no iba bien. Pero no porque me costase subir, sino porque bajando ya no iba bien, no sé si había perdido fuerza en la piernas o me empezaba a bloquear como en el Astromad a ver que no iba con el aire. La cuestión es que el km54 lo pasé en 2h, es decir, a 27km/h de media y esto fue poco antes del ultimo giro. Al final fueron casi 76km y 3h9′, lo que significa una media final por debajo de 24km/h, en pocas palabras, desde el último giro hice una media de menos de 20km/h, lo que indica claramente el pinchazo que por una u otra razón sufrí. Lo peor de todo es que en las últimas subidas empezaron los calambres. Supongo que esto es la falta de kilómetros en la piernas, vamos, estoy muy convencido de que es esto.

Termina la bici y empieza la carrera. Nada más empezar aguita fresquita y a darle. El peor tramo está al principio, subida muy ligera pero que en seguida notan las piernas y en el 2º kilómetro ya se empieza a subir todo, todo lo que no se debe subir vamos. Así que toca cambiar el chip, ser consciente de que o se van los calambre o así lo único que se puede hacer es terminar lo más dignamente posible. Van andando y corriendo, en cada avituallamiento refrescándome por fuera y por dentro. La temperatura muy alta (al acabar el termómetro marcaba 40ºC) y mucho mucho viento. Quizás al ir andando y corriendo y empapado de agua lo me perjudicó mucho, al contrario, casi lo agradecía. Los kilómetros pasaban y los calambre lejos de mejorar empeoraban. Corría 300 metros y a andar un rato, otra vez a correr 300 metros y otro rato a andar, así durante muchos kilómetros. Cuantos más hacía, los tramos de correr se iban recortando. Hubo un momento que decidí correr más, llegué a 600 metros y músculos que no sabía que existían se empezaron a subir y a molestar, así que no fuer buena elección.

Ya cuando quedaba un kilómetro decidí apretar lo que pudiese sin importar nada más y adelantar a uno que llevaba a unos 200 metros y que el pobre iba peor que yo. Al final lo hice casi sin parar y llegando en 6h9’35”, unos segundos más que en el Ecotrimad.

Conclusiones negativas: lo que he comentado al principio, sin más bici mejorar es imposible y va a tocar sufrir muchos calambre corriendo. He pasado por algún momento de bloqueo y al terminar decidí no correr en Cabo de Gata en Octubre, no me sentía con ganas de poder entrenar más para luego ver que es poco. Demasiado madrugar para sacar tiempo y que luego veas que es poco y que debes madrugar más, porque la otra opción sería quitar tiempo de ciertas cosas que de momento son innegociables. Lo que es evidente es que un Ironman es inviable con el tiempo que tengo.

Conclusiones positivas: sufro si, pero esto me tiene enganchado. Disfruto de cada momento, me siento único, especial y por qué renegar del Triatlón de Cabo de Gata que tanta ilusión me hace? Ni hablar, además Antonio me ha picado y mientras escribía esto me he apuntado al ICAN Málaga 2013 en Abril. Esto no es porque se me vaya la cabeza no, es que el triatlón tiene algo especial, algo parecido al maratón pero si me apuras tiene algo más o mejor dicho, algo diferente.

Un Half más lleno de cosas interesantes y experiencias para ir aprendiendo. Felicidades a la Organización, volveré si la vacaciones y el tiempo lo permiten.

 

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Olímpico Popular en Viernes, mal día

No sé quién habrá elegido el Viernes para poner el olímpico, pero tengo la sensación de que no se ha pensado mucho en los que lo hacemos. No veo mucho sentido a ponerlo a unas horas que, teniendo en cuenta que lo suyo es llegar una hora o una hora y media antes y que antes tienes que pasarte por casa a coger todos los bártulos, implica dejar el trabajo a las 3 como muy tarde, y hoy en día lo veo un poco complicado, aunque seguro que hay gente que lo pueda hacer.

Curiosamente mi trabajo me da una libertad que salir a las 4 de casa camino de la casa de campo es algo factible, pero ayer fue de esos días que cuadno quieres salir pronto recibes una llamada del trabajo que te rompe todos los planes. Al final una hora más tarde de lo previsto salgo rumbo al triatlón.

Nada más empezar ya me asaltan dudas, viernes y por la tarde, por dónde voy para no pillar atascos? La M-30 va a ser raro que no esté atascada, pero por qué lado me voy? Decido pillar la M-40 dirección A-6 a ver qué pasa teniendo en cuenta que voy pillado de tiempo. La verdad es que no pillo tráfico, cosa rara y tomo la M-30. Sigo sorprendido porque parece raro pero a medida que nos vamos llegando a la casa de campo empieza a ver retenciones. No tengo tiempo para estar parado así que decido tomar la salida de la Avenida de Valladolid con la idea de aparcar por allí e ir con la bicicleta luego, ya que está al lado.

Cuando ya estoy por la Avenida empiezo a ver algo con lo que no contaba, la final de la Copa del Rey, está lleno de seguidores del Bilbao y empiezo a temerme lo peor. Y se cumple, está todo lleno de coches, no hay ni una plaza para aparcar. Al final después de dar vueltas encuentro un sitio, pillo todo, me pongo en marcha con la bici y más problemas. A algún pocas luces se le ha ocurrido poner la zona de Fans del Bilbao en la puerta de la Casa de Campo, con lo cual está cortada.

Intento ir por distintos sitios y nada, todo cortado, todo lleno de gente. El puente que hay sobre la M-30 por el Jose Mª Cagigal no sé muy bien dónde está, son las 17:40, salgo a las 18:21 y ya estoy más que nervioso así que opto por ir por donde conozco, decido ir por el paseo de Extremadura. Pero nada más salir al Paseo de la Florida me encuentro más problemas. Tremendo atasco de coches que no se mueven y además no dejan espacio para meterme entre ellos. No hay tiempo así que aprovecho que los coches que vienen de frente están parados para lanzarme en dirección contraria, los conductores flipan. Consigo avanzar lo suficiente como para pasar el gran tapón, ahora los coches están algo más separados y vuelvo a meterme. Gracias a estos años de moto logro moverme rápido entre los coches y por fin salto del atasco, llego al puente de Segovia y subo el trozo de Paseo de Extremadura que me da acceso a la Casa de Campo, son las 17:50 cuando llego.

Pillo dorsal esperando la cola y voy a dejar la bici y los trastos. Termindo de hacer todo a las 18.00, así no se puede, estoy estresado, atacado, veía que no llegaba, tenía que haber quedado con Javi Diego pero no he tenido tiempo si quiera de mirar el móvil para llamarle o ver si me había llamado. Me pongo a buscarle y nada (al final resulta que tenía un mensaje suyo diciendo que no llegaba porque no le daba tiempo).

Llega el momento de lanzarse al agua, cuando estoy en el pantalán veo que como somos la última tanda en tirarnosy por esto somos menos de los habituales. Normalmente son 100 pero en esta tanda somo menos y podemos separarnos bien. Dan la salida y oh!! no hay golpes, no hay patadas….. qué gozada, es la primera vez que me ocurre esto. Está claro que el ser menos de lo normal es lo que ayuda y enseguida pillo ritmo a pesar de hacer 15 días que no nadaba, desde el Ecotrimad.

Todo va bien, voy a gusto e incluso antes de llegar a la primera boya empiezo a adelantar a gente que salió en la anterior tanda. Paso la primera boya y empiezo a sentir algo raro en los cuadriceps, joder, se me están poniendo rígidas las piernas. No entiendo, esto no me ha pasado nunca. Intento no pensar mucho en ello pero lo que solo pasaba en la pierna izquierda me empieza a pasar a la derecha.

Doy la pirmera vuelta y va a peor, ya no solo las piernas sino que me dan calambre en las plantas de los pies. En este momento tomo la decisión de no pensar mucho en esto y aguantar el dolor como sea, estoy convencido de que todo esto es solo fruto de la tensión que he acumulado antes de empezar y que si aguanto se me pasará. Sigo pasando a gente constantemente y como había imaginado, poco antes de salir ya se me han pasado todos los calambres, ha sido el peor rato que he pasado nadando nunca, un martirio, pero ya se ha terminado.

La transición a la bici es larga, tengo la sensación de que cada vez la hacen más larga. Me entretengo más de la cuenta con las zapatillas y me pongo en marcha.

Desde el principio hasta el final las sensaciones son “buenas” y lo pongo entre comillas porque el entrenamiento es pobre, como en Ecotrimad y teniendo que subir garabitas 5 veces tampaco se puede pedir mucho. Pero como digo todo el rato voy más o menos a ritmo subiendo bien las cuestas, con margen. El único problema que veo es el asfalto, está realmente mal, parece un patatal. Cuando pillas una cuesta abajo y das caña la bicicleta se va de un lado a otro con los botes y los baches, no estaría de más que el ayuntamiento le diera un repaso teniendo en cuenta que lo que allí se celebra al día siguiente son las series mundiales. De los calambre ni rastro.

La transición a la carrera a pie también la hago lenta, pero me pongo en marcha preocupado porque los compeed que me había puesto en el talón derecho se me quitaron nadando y tengo esa zona un poco mal y corriendo sin calcetines me temo lo peor.

Parece que los malos pensamientos se hacen realidad y enseguida empiezo a notar rozadura en el talón, no llevo ni 500 metros y ya voy incómodo, molesto, y con rozadura, mal empezamos.

El ritmo que llevo es como el año pasado, 5 y algo y cómodo, además la rozadura casi no molesta, solo los giros de 180º son los que me hacen ver un poco las estrellas. Lo bueno del recorrido es que el sol ya no calienta mucho y vamos por sombra. El último kilómetro aprieto los dientes para hacerlo en 4’34” y terminar en 2h54”, dos minutos menos que el año pasado.

Buenas sensaciones pero creo que el olímpico al que estoy apuntado el 16 de junio no le haré, es evidente que me falta entrenamiento y es más inteligente creo meterme ese día 90 kilómetros en bici que hacer otro olímpico ya que el 23 toca Astromad y hay que entrenar.

Lo peor, llegar a casa a las 22:30, es lo que faltaba para decidir no volver a hacer un Triatlón en viernes.

 

 

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Ecotrimad 2012: Crónica de un pinchazo anunciado

Cuando el sábado 12 de Mayo me dirigía hacia Buitrago era consciente de que cualquier cosa podría pasar, pero era más que probable que lo que pasara no fuese positivo ya que afrontar un Media Ironman con 9km de natación y 500km de bici desde Octubre no sé si una locura, pero algo que apuntaba a desastre era, de heho, la semana previa me lo había estado pensado bastante.

Realmente el inicio de todo estuve en 2011. El año pasado también estaba apuntado pero era una semana después del Trofeo Menudos Corazones que organicé y por la la primera edición tuve que decidar todo el tiempo a esto. Con lo cual una vez terminado estaba a 6 días del Ecotrimad y sin entrenar nada de nada de natación y bici, con lo cual tuve que desistir. Este año la situación era similar, este año sinembargo el Ecotrimad era una semana antes que el Trofeo Menudos corazones que es el 20 de Mayo. Además al ser la segunda edición no ha hecho falta dedicarle tanto esfuerzo y he podido hacer algo más, no mucho, casi nada, pero al menos algo.

Las dos semanas previas fueron donde hice casi todas la carga de entrenamiento de Bici y Natación, ya que sobre todo la bici con el frío me cuesta muuuuucho salir por mi problema con las manos y el frío. Las distancias individualmente las aguantaba de sobra, el problema era hacerlas las tres juntas.

Ha diferencia del año pasado que no hizo buen tiempo, este año se preveía calor, y vaya si acertaron. Las salida estaba prevista a las12:07, así que a las 7 me levanté para desayunar tranquilamente, meter todo en el coche y salir rumbo a Buitrago a las 8. Una vez allí, aparcar y recoger dorsal para luego poder tener tiempo más que de sobra y no andar con prisas como me pasa muchas veces.

Estando por allí me encontré con parte del Equipo de relevos de Ericsson, Nacho (natación) y Gonzalo (bici), a los que más tarde se unió Ricardo (carrera a pié). Sobre las 10 aproximádamente nos ponemos rumbo a la salida, situada en las Piscinas Naturales de Riosequillo. Una vez allí, lo primero dejar el material, bici, casco, zapatillas…. dejarlo todo listo en su sitio. Una vez todo listo me voy a ponerme la equipación, en este ocasión, como dice Antonio, me disfracé de Salchicha, bueno de tres salchichas, equipación que nos hemos hecho unos poco de Ericsson.

Precisamente a Antonio le ví más tarde, nos ponemos el neopreno y nos vamos al embalse a probar el agua. La primera impresión es de que está helada, pero sobre todo por el cambio de temperatura, ya que afuera era un calor tremendo y encima con el neopreno puesto era como un horno. Nadamos un poco y volvemos a la orilla ya los jueces quieren que todo el mundo se salga ya.

Empieza a darse las salidas, élite masculina (donde salía Fernando del Ecosport con el que estuve charlando un ratín, muy buen triatleta y mejor persona), élite femenina, Grupos de Edad femenina y en la cuarta salía yo (Antonio salía unos minutos más tarde y el relevo al final).

La salida se da desde la orilla, un poco metidos ya en el aguar y enseguida había que girar a la derecha. La verdad es que desde el principio empecé a hacer las cosas mal y me coloqué en el medio. Sabiendo cómo soy y lo que me agobio en medio de las patadas me debía haber puesto a un lado, pero no, en todo el medio. Así que pasó lo que suele pasar, patadas por un lado, por otro, manotazos y el agobio que aparece. No llegó a se un ataque de ansiedad como la primera vez pero si empecé a respirar muy rápido, perdiendo ritmo y orientación. Intento controlarlo pero nada, imposible. Para colmo la gafas se ven mal,  no sé la razón pero no veo bien, cuando intento ver la boya no soy capaz y me tengo que guiar por la gente, con lo cual voy haciendo “eses”. Hasta que no llego a la primera boya y me quedo casi sin gente alrededor no me tranquilizo y empiezo a intentar nadar bien. Digo empiezo porque la sensación hasta el final es mala, muy mala. Empiezo a alcanzar a alguno de mi serie y a mujeres de la serie anterior, pero de mi cabeza no se va que voy mal. Cuando salgo del agua me sorprendo 35’55”, medio minuto mejor que en el Astromad que fui bien y esta vez con apenas 4-5 días de entrenamiento solo….

La transción se hace larga hasta la bici. Llego, me quito neopreno, me pongo casco, gafas y como tenía ya decidido ponerme calcetines para correr pues me los pongo ya, pero con el agua me cuesta un poco, vamos como siempre que me lío con algo. Esta simple tontería me hace perder tiempo pero una vez resuelto pillo la bici y a correr.

Mientras voy corriendo con la bici y antes de llegar al punto donde los jueces ya te dejan montar en ella, alguien me empieza a dar boces: “vas pinchado, vas pinchado”. En un primer momento pienso que me toman el pelo, como voy a estar pinchado si la dejé bien y aún no me he montado en ella? Pero cuando miro la rueda delantera veo como es verdad, he pinchado, empezamos bien con la bici.

Pinchazo

Arreglando el pinchazo

Para y a pesar del desánimo, creo que es la vez en mi vida que más rápido he cambiado una cámara, entre esto y dar aire con la mini bomba se me irían unos 5 minutos supongo haciendo una transición de 11’24”, penosa, pero alguna vez tenía que pinchas en un triatlón. Nada más ponerme en marcha debí poner mal la bomba porque se me cae. Otra vez parar y volver corriendo a por ella para ponerla esta vez bien y volver a ponerm en marcha.

Una vez en la bicicleta la incógnita era la dureza. Se dice que este recorrido es duro pero comparando perfiles con el Astromad de 2011 esta parece menos complicada. Empiezan pronto las cuestas arriba seguidas de cuestas abajo buenas para apretar y pronto, sobre el 12 ó 13 Gonzalo haciendo el relevo de bici me pasa dándome ánimos. Cómo va, me ha quitado las pegatinas casi.

El recorrido no solo es bonito sino que se hace ameno, algunas cuestas abajo son tremendas y en algunos puntos alcanzo lo 68km/h de velocidad máxima llegando incluso a hacer algún kilómetro a casi 60km/h de media. Y si, se confirma que no es tan duro y que en el Astromad las cuestas son peores.

No sé exactamente la distancia pero más allá de 25 creo me pilla Antonio, esto me sirve un poco como guía y durante muuchos kilómetros, yo creo que otros 20-25 nos vamos pasando, él me pasa en la subidas y yo en las bajadas. Uno de los poco peros que le pongo a la organización es que en la primera vuelta ya se quedaron sin agua, siendo esto una pequeña parte que me perjudicó y digo pequeña porque el principal problema era mi entrenamiento tan pobre. El caso es que los 35 último kilómetros eran sin gua y solo con bebídas isotónicas, bebidas que solo valen para beber y no para “refrescarte”. De tanta bebida isotónica al final sobre el 60 y mientras voy subiendo una cuesta empecé a vomitar líquido. Al igual que en el Astromad, tanto calor hacer que beba demasiado y al final hay que echar el exceso.

Creo que sobre el 50 Antonio ya se me va y no puedo pillarle, las piernas ya no van tan finas y los cuadriceps se empiezan a quejar. Sobre el 60 el calor es insoportable y la falta de agua empieza a pasar factura. La temperatura del cuerpo es como si la llevase por las nubes. Finalemente la bicicleta la termino en 2h51’42”, a 25,4km/h de media.

Las siguiente transición la hago bien, 2’24, ningún problema a aparente.

Empieza la carrera al pié, en principio bien pero pronto, demasiado pronto, los cuádricepes se me suben. No he llegado al primer kilómetro y los músculos empiezan ya a querer parar. Pero como es muy pronto decido seguir andando o corriendo a ver si hay alguna forma de “arreglarlo” lo que tengo claro es que no quiero acabar mal y luego estar varios días sin poder moverme. Cuando intento correr lo que sigo es con el tema del calor, estaba más que agobiado y con la sensación de que me podría pasar algo, así que paro en el primer avituallamiento para que me refresquen pero el agua tampoco está fresca, eso si, beber bebo un montón. Desde ahí hasta el kilómetro 6,5 aprox. es todo trotar y andar, sobre todo en las cuestas arriba, pero mucho más andar que otra cosa.

En este punto, a la altura de la meta, a alquien se le ha ocurrido la maravillosa idea de poner hielos que son los que me van a salvar. Pillo unos cuantos y sigo andando. Los hielos me sirven para ponermelos por la cabeza y cuerpo y bajar esa sensación de calor que tenía. Después de unos kilómetros empiezo a encontrarme ya mejor y aprovecho las largas subidas que hay para ir tranquilo y andando. Empieza la segunda vuelta y las sensaciones son mejores pero las piernas están como están, durante unos kilómetros voy charlando con una chica de Murcia que también va fatal y durante este tiempo la verdad es que corro-troto bastante ya que hablando nos distraemos. A poco de pasar otra vez cerca de la meta la chica ya me dice que tire porque va mal e intento seguir con el ritmillo que llevábamos, el problema es que ahora vienen los cuestones, con lo cual a andar y andar otra vez.

Completadas las dos vueltas solo quedan 3km de bajada al pueblo, casi todo bajada. En ese momento empiezan a oirse truenos, solo faltaba ya una tormenta para rematar el día. Gran parte de los 3 kilómetros los hago trotando pero sobre todo con cuidado ya que los cuádriceps estaban esperando el mínimo descuido para subirse.

Cuando ya se va viendo la puerta de entrada a meta afloran los sentimientos, se te vienen mil cosas a la cabeza. Al final 2h33′ corriendo para un total de casi 100km en 6h16′ de triatlón.

Apenas unos minutos después de llegar y cuando empiezo a andar para ir a buscar la bicicleta empieza a caer el diluvio, por lo pelos no me pilla corriendo. Gracias a que me encuentro al equipo de relevos de Ericsson que se apiada de mi y me lleva a boxes, sino hubiera sido un final tremendo después de todo el calor pasado

Este es el primero de 4 este año. El 23 de Junio Astromad otra vez, hace falta entrenar más.

Lo más importante de todo es que aún jodido, disfruté, y siendo así nada me va a parar.

 

 

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Media De Fuencarral: empezamos la pretemporada

Lo que debería haber sido una carrera se tuvo que quedar en un entrenamiento. No había otra opción si quería acabar bien, pero desde que acabé Berlín allá por Septiembre solo había corrido 14-15km un par de veces, con lo cual intentar afrontar esta Media con ánimo de hacer un tiempo similar a años anteriores era simplemente una locura. Eso o bien intentarlo y reventar en plenas cuestas (y no es la media ideal para reventar) o bien estar varios días con agujetas sin poder entrenar.

Lejos quedan ya la carrera de 1998 y las de 2002 cuando hice 1h33′, entonces no solo tenía menos años y estaba mejor entrenado, sino que además mi motivación era diferente. He perdido motivación en cuanto a carreras populares, ahora solo pienso en que el tiempo mejore y poder coger la bicicleta para entrenar las pruebas que tengo programadas de triatlón.

Hoy además, es el aniversario de mi primera carrera popular, de mi primera carrera en asfalto, de mi primera primera Media Maratón, 18 años ya de aquel día.

Media de Fuencarral 1994

Algún día tendré que escribir que pasó aquel fin de semana porque fue una aunténtica odisea.

Ayer empezó frío, como era de esperar. A las 8:20 recojo a Manuel y el reloj de la parada de autobús marca -6ºC, mal empezamos. El frío no solo me mata, sino que me congela y lo paso especialmente mal con las manos.

Como estamos al lado llegamos rápido, aparcamos y nos vamos al punto de encuentra de las Gacelas. Allí nos encontramos con todos los amigos, no solo Gacelas, sino Z&C, Cristino, Pilar y demás

Gacelas, Z&C y más

Gonzalo (Gacela de Retiro), Toni (Gacela de la Dehesa), Cristino, Pilar y yo (Gacela de Sanchinarro)

Poco antes de que empiece la carrera me voy al coche a empezar a quitarme capas de ropa y quedarme con lo justo para no congerlarme.

Casi con puntualidad empieza la carrera. La verdad es que la salida no me gusta nada, estrecha,  en curva y cuesta arriba, ideal para no pillar ritmo. A pesar de todo intento ir buscando el sitio y poco a poco intentar entonarme. En cuanto pillamos Herrera Oria me empiezo a sentir cómodo, hay más espacio para correr y logro ir a un ritmo adecuado a mi estado actual de forma. Sobre el kilómetros 3 ya tengo la mano derecha con los dolores de congelación, empieza a ser insoportable así que decido usar uno de los Heat on a click que llevo. Lo “activo” y lo meto dentro del guante. Enseguida siento el calor y el dolor empieza a desaparecer, qué alivio!!

Durante las bajadas hay algunas en las que me acelero y tengo que intentar retenerme, que ya sé bien lo que hay más adelante. Entramos en la carretera del Pardo y ya empiezo a pensar en las cuestas. Empiezo a pensar cómo seguir, qué hacer, cómo afrontarlas. Decido tomármelo con calma, hoy el tiempo es lo de menos, se trata de ir tranquilo, a gusto y terminar bien, para poder seguir entrenando la semana siguiente sin problema (aún recuerdo mi debut, más de 5 días sin poder andar como una persona normal). Con esto en mente ralentizo un poco el ritmo, hay que llegar preparado y con fuerzas. La mano izquierda, bueno, mano y brazo ya los tengo también la límite. Activo el segundo Heat on a click que llevo pero tengo tal mal la mano que no me lo puedo meter en el guante. Cada vez que me toco la mano o el brazo me dan como calambres, que sensación más mala. Lo agarro como puedo pero al tenerlo fuera apenas me da calor, aún así, logro que lentamente mejore el estado. En este tramo me encuento con viejos conocicos, Quino y “El negro”, y voy charlando con ellos hasta los cuarteles. Poco antes de llegar me pilla Román. Justo antes del fatídico giro nos deseamos suerte, empieza lo divertido.

La primera cuesta la afronto bien, pero quizás un poco rápido. La verdad es que son muchas medias de fuencarral ya y sé que el último tramo es mortal, así que las siguientes cuestas decido no cebarme tanto. Con esto consigo el objetivo, ese tramo de los 500 últimos metros de subida que me ha reventado unas cuantas veces lo paso bien, casi sin sufrir. Una vez superado este tramos, ya en el km 16, solo queda dos últimos empujones.

Los siguiente dos kilómetros son de bajada, pero para seguir la tónica prefiero no ir a lo loco y bajar tranquilo. La entrada en Montecarmelo se me hace más dura de lo esperado, se nota la falta de entrenamientos largos. Aguanto como puedo el tirón para superar esta zona y poder encarar el último tramo. Ya en el último kilómetro solo queda cerrar los dientes en la última cuesta para poder entrar al campo de fútbol. Al final en la pista de atletismo acelero, muestra de que se ha hecho bien el trabajo y termino bien de fuerzas.

Al final 1h47’48”. Por tiempo la segunda peor Media de Fuencarral, pero por sensaciones quizás de las mejores, no hay como tomársela tranquilamente, eso si, la mano derecha la vuelvo a tener congelada cuando llego, no sé qué hacer para evitar esto.

94 – 2:03:00
96 – 1:38:46
97 – 1:40:32
98 – 1:33:30
99 – 1:41:17
00 – 1:42:26
02 – 1:33:52
04 – 1:39:59
05 – 1:39:49
07 – 1:36:14
10 – 1:40:18

Entrando en Meta

Con Román, Gacela de Vallecas, un auténtico crack

Ahora toca empezar a ponerse las pilar, a ver si se va pronto el frío. Para el futuro, me plantearé el correr por debajo de ciertas temperaturas, estoy harto de pasar tan malos momentos con las manos.

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Maratón de Berlín – Mi reecuentro

Todo empezaba el viernes 23 de Septiembre, solo 13 días después de terminar mi primer Medio Ironman. Como podéis imaginar estaba eufórico, en una nube y además con buenas sensaciones en las piernas, con lo cual todo apuntaba a un buen Maratón. Pero en el fondo tenía un poco de miedo de arrastrar el cansancio ya que dos semanas no es nada para recuperar, así que en principio iba conservador.

Quería que saliera bien, terminar a gusto y sin problemas de rodilla, pero sobre todo quería quitarme el mal sabor de boca que me dejó el fracaso (4h20′) de Nueva York. Este fracaso me ha dejado meses sumido en una “depresión” atlética que me hacía arrastrarme allá por donde iba, sin hacer carreras populares ni nada.
Una vez en el aeropuerto la cosa se empieza a torcer. Mi hija Alba que llevaba unos días mala no terminaba de estar bien y unos minutos antes de embarcar Silvia decide no arriesgar, supongo que influyó mucho la experiencia del año pasado de Nueva York de tener que ir al hospital. Así que al final embarco yo solo, mala forma de empezar el viaje.
Lo curioso es que me planto en Berlín a medianoche y con el equipaje de 2 adultos y un niño, la leche. Cuando llego al hotel, habitación enorme con cama enorme y supletoria. Los del hotel no hacen más que mirarme, tanto, tanta maleta y solo yo. Les tuve que contar un poco la historia para que siguieran a lo suyo y dejasen de mirar.
El sábado amanece pronto, había quedado con Alejandro, vecino y compañeros de algunos entrenamientos y que por curiosidades de la visa hemos coincidido en el maratón. Nos vamos pronto para poder aprovechar el día y no pillar mucha gente allí. Una vez en la feria, sitio enorme, en un antiguo aeropuerto (Tempelhof).
Nos ponemos a mirar todo lo que tienen, mucha ropa, curiosamente mucho de Triatlón, pero no vemos nada que nos llame mucho la atención y lo poco que queremos comprar no tienen nuestra talla. En esto los yankees les dan mil vueltas, son los reyes del merchandaising, la superficie de ropa del maratón en NY era entre 4 ó 5 veces lo que aquí había.
En la Feria nos encontramos a Martín Fiz (el año pasado me hice una foto también con él en Nueva York) y como si fuese una premonición, estuvimos hablando con él y nos decía que más de 4h para él sería muy duro. Al final se lesionó y la terminó en 4h27′, pero la hizo, mucho otros se retiran

Alejandro, Martín Fiz y Jose Manuel

Pillamos dorsal, nos damos otra vuelta y a comer, que a lo tonto se nos ha ido toda la mañana.

Después de comer toca hacer un poco de turismo, por lo menos aprovechar para ver algo de la ciudad y de paso comprar algún recuerdo y pensar un poco en mañana, qué ritmo llevar, porque no paro de darle vueltas, por un lado quiero salir a 3h30′, me encuentro bien, pero por otro 3h45′, no quiero arriesgar y que pueda pagar el cansancio y reventar a mitad del maratón.
Museumsinssel

Museumsinssel

Catedral Berliner Dom

Catedral Berliner Dom

Universidad de Humboldt

Universidad de Humboldt

Konzerthaus

Konzerthaus

Deutscher Dom

Deutscher Dom

Monumento al Holocausto

Monumento al Holocausto

Marcas del lugar por donde pasaba el Muro de Berlín

Marcas del lugar por donde pasaba el Muro de Berlín

Torre de Comunicaciones

Torre de Comunicaciones
Reichtag

Reichtag

Memorial Soviético

Memorial Soviético

Puerta de Brandemburgo

Puerta de Brandemburgo

Por más que le doy vueltas llega la noche, ceno con Alejandro, su chica y su tía, preparo toda la ropa y demás cosas del maratón, desayuno y a la cama.

La diferencia con NY es que todo está más cerca, se necesita menos tiempo para salir del hotel, para llegar a la salida, para todo en general y encima es algo más de un mes antes, con lo cual lo lógico es que haya mejor tiempo, de hecho estos días estábamos entre 10ºC mínima y 20-21ºC de máxima.
El despertador suena a las 6.00, justo 3h antes de la maratón (en NY a esa hora ya llevábamos al menos 15 minutos en la salida). Desayuno y me tomo ya un gel. Hago mi ritual de vestirme, crema en los pies y hoy pruebo a darme Radio Salil en las rodillas, a ver si esto ayuda. Terminado todo me pongo en marcha abrigado para no caer en el error del año pasado. A las 7 había quedado con Alejandro en Alexanderplatz, tomamos allí el metro siguiendo las indicaciones de la organización bajándonos donde nos recomendaban y en un rato estamos ya en la salida.

Llegada a la zona de Salida

Nada más llegar empezamos a ver fotógrafos, la experiencia me dice que te van a cobrar al final lo mismo cuando haces el pedido tengas 4 ó 40 fotos, así que decidimos empezar a posar para todos los que vemos.


Buscamos los roperos y dejamos todo y me tomo ibuprofeno, a ver si esto ayuda también a la rodilla, en Roma lo tomé y no sé si por causalidad o por esto no me dolió. La verdad es que hace mejor temperatura de lo que yo pensaba así que me quito casi todo. Cuando quedan unos 15-20 minutos llega el momento de separarnos, estamos en diferentes cajones, así que nos deseamos buena suerte y al toro.

Después de un breve paseo llego a mi cajón, entro y nada más mirar veo el globo de 3h30′. Ya estoy picado, mira que me conozco y sabía que esto iba a pasar, la decisión está tomada. El tiempo pasa rápido y pronto dan la salida para los buenos, nosotros tenemos que esperar un poco, somos los primeros de la segunda oleada.
Llega el momento, hacía tiempo que no me encontraba tan eufórico. Salimos y desde ese momento mi vista se dirige única y exclusivamente al globo. Recuerdo la de Barcelona en la que me costó mucho esfuerzo y 8km pillar al globo y al final eso se paga. Así que en esta desde el principio “enganchado” al globo.
Los kilómetros se van haciendo muy bien, todo llano, muuuuuucha gente y ritmo de 4’47” más o menos.

Según vamos avanzando vamos pasando a un montón de gente y mi pregunta es, si no llevan el ritmo que se supone por el cajón donde han salido, por qué pelotas se meten ahí? para estorbar? Somo casi 41.000 almas y en cuanto unos pocos se descolocan al final molestan a los demás, en fin, siempre habrá alguno.

Llegamos al primer avituallamiento y primera sorpresa. El agua en vaso y atasco brutal. Mira que odio beber en vaso corriendo, se cae casi todo el agua y el que no se cae entra por la nariz. Encima mogollón de peña se cruza, se para, vamos un kaos y claro, con este kaos se me va un poco el globo pero enseguida lo vuelvo a enganchar. A los 8k otra vez, pero paso de agua, intento no meterme en el atasco y esquivar a la gente. Siempre se dice de nos saltar ningún avituallamiento, pero de los de 5km, cada dos o tres me parece excesivo. Por supuesto además del agua lo que intento es posar para los fotógrafos, cámara que veo cámara que poso, un entretenimiento más.

Poco a poco los kilómetros van cayendo, no me encuentro mal pero kilómetro que cae, kilómetro que siento en las piernas. El ritmo que llevamos es menos de 5′, el del globo va un poco por encima del ritmo. Sobre el km 18 las piernas ya las noto muy cansadas, como era de esperar el cansancio del Medio Ironman empieza a salir. Me quedo algo atrás del globo pero no me preocupa, mi ritmo sigue siendo bueno, lo que si que me preocupa es hasta dónde me van a aguantar las piernas. En el km15 me tomé un gel y ya solo me quedan dos, pero aún 24km.

Yo sigo sin cebarme con el globo, no lo quiero perder pero tampoco reventar por seguirle, las piernas cada vez las llevo peor, me empiezan a molestar músculos que ni sabía que los tenía ahí…. llega el km25 y en el avituallamiento pillo atasco, bebo agua tranquílamente y me tomo otro gel, cuando salgo del mogollón el globo se me ha ido mucho ya, en distancia no excesiva, quizás 200-300 metros, pero para el estado de mis piernas eso es demasiado. El ritmo no va mal pero se nota que ya empiezo a irme por encima de los 5′. En este momento la idea de las 3h30′ de desvanece pero surge la de acabar bien, es decir, corriendo y aguantando como pueda si la rodilla me aguanta. Mientas espero a que el gel obre el milagro, las piernas duelen y duelen.
Por momento empiezo a preocuparme, queda todavía una tirada y solo un gel. Aunque parezca que los geles no hacen nada si que lo hacen, las piernas van mal pero van, me mantienen corriendo pero solo me quedar uno. Creo que por el km29 llega la “salvación”, avituallamiento de geles, antes de pillar me tomo el que tengo y hago acopio, cojo tres, suficientes para los 13km que quedan. No sé qué podrán hacer estos, pero al menos psicológicamente seguro que ayudan.
Llega el momento clave, km30, ese kilómetro (digamos que entre el 30 y el 32) donde maratón tras maratón desde Sevilla 2002 (menos Roma 2005) la rodilla empieza a doler. No es la rodilla en sí, sino los peroneos y el nervio ciático los que se encargan de jorobar todo, de sacar un dolor tremendo y inaguantable que me hace dejar de correr. Parece que la rodilla va bien pero a poco de pensar esto me entra un escalofrío, tal cual, la rodilla empieza a tener ese dolor característico.
No me lo podía creer, otra vez!!! Pero no decaigo y sigo, decido ver hasta dónde aguanto. La sorpresa es que el dolor no aumenta de intensidad, se mantiene sin molestar mucho y no va a más, parece como que le esté ganando el pulso, será la euforia? Total que pasa el 30, 31, 32 y el dolor empieza a remitir, increíble, si estaba poco eufórico esto era lo que me faltaba. Las piernas van de mal en peor pero después de esto no puedo parar.
El dolor de las piernas es ya bastante duro pero ahora no es momento de pensar en eso, solo de aprovechar para terminar corriendo el maratón después de muchos años (en Roma al final los calambre me hicieron andar aunque no hubo dolor, pero tuve que andar). Desde el 25 cada avituallamiento que tomaba agua ya no me molestaba en esquivar a la gente, simplemente me pillaba el agua y andando tranquílamente me lo bebía, además de echarme un par de vasos por la cabeza porque el calor ya era considerable en este punto.
En el km35 me siento pletórico, si no hay dolor ya no hay quien me pare. En el km38 hay música, en ese momento están poniendo Born to be wild, se me ponen los pelos como escarpias, lo voy a hacer, llevaba años soñando con terminar una maratón sin dolor y estaba en el camino, qué más daba el tiempo, lo importante ahora era la rodilla. Entro en modo Euforia total y no aguanto ya más con la bandera guardada, la saco,


la empiezo a agitar y me la pongo al cuello. Son muchos los españoles que hay y que animan pero también los Alemanes (se nota que muchos van a Baleares y Canarias). Sobre el 39 empiezo a hablar con un maño, tuvimos una buena conversación hasta el 41 que se para a beber. Solo queda un kilómetro, está hecho, además el ritmo a pesar de haber ido a peor no baja de 5’22’ aproximádamenete, así que no se prevee un mal crono para mi. El último kilómetro es increíble, inolvidable, cuántas sensaciones que vuelvo a recuperar, llego corriendo, casi se me había olvidado, cuántos maratones arrastrando la rodilla, cuántos kilómetros sufriendo dolor y por fin vuelvo a sentirme bien, no sé si por el Radio Salil, el Ibuprofeno o qué, pero me sentía feliz de poder llegar así.

La entrada por la puerta de Brandemburgo es espectacular, más que por la puerta en sí por su significado histórico.

Yo también estaba derribando un muro en ese momento. Desde la puerta a la meta fue la apoteosis, no sabía si reír, llorar, saltar, miraba a todos lados buscando las cámaras para que pudieran captar la alegría. Yo no soy muy dado a hacer aspavientos en las metas, y creo que es la primera vez que se me ve un gesto de rabia como el de la foto.


Es un cúmulo de circunstancia, no solo lo de la rodilla, sino también un verano duro, muchos días levantándome a las 6-6.30 para correr, días a las 5 de la mañana para entrenar en bici, quitarme descanso y horas de la comida para poder nadar, mucho entrenamiento desagradecido que ahora se veía recompensado, para mi esto estaba siendo la guinda al pastel de esta temporada pero sobre todo, me sacaba la espinita de Nueva York.

Al terminar 3h37’30” (3h37’26” oficial) y 42,86km según el Garmin (hablé con al menos 15 personas durante la carrera y al final y a todo nos salía mínimo 400 metros de más), objetivo más que cumplido, Revancha consumada. Eso si, llegué extenuado, las piernas con dolor terrible, los cuadriceps eran los afectado principalmente y andar era casi un suplicio.
Pillo mi medalla y me voy a cambiar. La verdad es que estoy como en una nube, solo hace falta verme el careto.

En el camino una muestra más de que el mundo es un pañuelo y te da sorpresas, me encuentro con Luis Blanco, speaker de la carrera que organizo (Trofeo Menudos Corazones) y que también nos va a ayudar en el Duatlón.


Además de ser una máquina (3h3′) es una gran persona que nos ayuda con nuestras acciones solidarias aportando su trabajo de forma altruista. Allí estuvimos hablando un rato largo sobre la maratón, el Duatlón, el Trofeo Menudos Corazones, estirando…. vamos que pasamos un rato agradable juntos.

Pasado ya un buen rato intento andar y ponerme en marcha al punto de encuentro con Alejandro. Con dificultades logro andar y llegar hasta el punto. Su tía le espera también. Intento llamarle, mandar SMS a Silvia, llamarla, pero nada, la red está congestionada, no sabe esta gente que hay antenas móviles para esto eventos? Al final aparece orgulloso con su medalla, objetivo cumplido 4h26′.
Después de descansar otro rato allí tirados toca levantarse para, como podamos, irnos al hotel, comer algo, ducha y siesta.

Para mí esta maratón ha sido más que especial, me hubiera encantado y hubiera sido ya la leche que mi dos mujeres hubieran podido viajar, pero ya habrá otras ocasiones. Me he reecontrado, he sentido cosas que incluso en otros maratones no lo había sentido. He vuelto a vibrar corriendo, a disfrutar entrando en meta.

Cuando la gente no te entiende por qué entrenas y te preguntan cosas, te llaman loco o cualquier otra cosa, es en estos momentos cuando ves todo lo que ellos se están perdiendo, solo los que estamos “locos” sabemos lo que es terminar una maratón, y solo nosotros ya estamos pensando en la siguiente 🙂 Espero poder disfrutar en muchas otras al menos como he hecho en esta.
Y como dice la pegatina que llevo en el coche y que cada vez está más de moda, “Pain is temporary, pride is forever, Marathon” las piernas ya no duelen, pero Berlín estará siempre en mi Recuerdo.

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Medio IronMan Conseguido (Half Astromad o cómo decidir adelantar el objetivo de 2012)

Esta entrada no debería haber llegado hasta 2012, pero todo empezó a cambiar a mediados de Agosto, entrenando en Mallorca. Estaba haciendo mi media maratón semanal de preparación a Berlín cuando empecé a darle vueltas. Por qué no aprovecho la preparación del maratón y que nado 1 ó 2 días a la semana 2000 metros para intentarlo?

Nada más llegar al hotel después de uno de los días de entreno empiezo a mirar el Astromad, había oído que fue muy dura la primera edición del año pasado y mir

o el perfil de bici. Madre mía!! solo se ven picos en el perfil lo que me hace replantearme todo. La bici es lo que menos toco, demasiado poco, de hecho en Agosto apenas llevo 40km y estamos a mitad de mes….
El caso es que pasan los días y sigo con la idea dando vueltas a la cabeza. Nos vamos luego a Almería y la idea vuelve con más fuerza, así que decido hacer una prueba a la vuelta a Madrid para ver si puedo estar más o menos preparado para afrontar la bicicleta.. Dicho y hecho, el domingo 28, a menos de dos semanas, madrugo y pongo rumbo a Miraflores. Ida y vuelta 93km en 3h40′ con buenas sensaciones especialmente cuando llegó lo duro. Me descargo el perfil y puff… no es comparable, aquí hay dos picos, en el Astromad se pierde
la cuenta casi pero joder, han sido 93km, la distancia la hago, solo sería cuestión de ir con calma, pensar en 4h30′ ó 5h de bici, lo importante es terminar.El lunes 29 de Agosto le doy la última pensada y por la tarde me apunto, la suerte está echada, será como mi último gran entreno largo para Berlín.
El día 9 tengo que llevar la bicicleta y material de la T2 a Robledo para dejarlo allí y tenerlo todo preparado para el día D. Aprovecho para ver los primeros 11-12km de cuestas y hacerme una idea de lo que me podría esperar. Veo que son laaaaaargas pero la inclinación por tramos no parece excesívamente dura así que en cierta medida me tranquilizo. Del análisis que había estado haciendo estos pasados días, los dos puntos claves para mi era la primera cuesta de 11km que pasamos de 550 metros a 950 metros de desnivel y el pequeño puerto del km 63.

El Lugar

Llega el día D, a las 4:45 suena el despertador, tomo algo y me pillo mi bidón de sales para el tomando de camino. A las 6 llego a Robledo, aparco, cojo los bártulos de la T1 y me subo al autobús. Esperamos y sobre las 6:40 llegamos a la T1. Empiezo a preparar bici, geles, casco……. todo y me meto en una gran carpa que tienen con algo de aire caliente, ya que afuera hace un poco de rasca. El tiempo va pasando, me pillo el chip, me pongo el neopreno y enseguida dan las 8:15, hora en la cual los jueces llaman para revisar todo.

Ya está, el agua a 15º, todo puesto y nos metemos en el agua. Son las 8:30 y dan la salida….. La verdad es queme esperaba otra cosa, no sé por qué, pero como estoy por el medio otra vez vuelven las patadas, manotazos…… al menos veo a los que me rodean y puedo ver y esquivar algunos. Pasan los segundos y voy incómodo, llega la primera boya y nos juntamos tantos que se hace imposible seguir, así que decido parar un poco, dejar que se pase un poco el mogollón, ponerme a un lado y empezar a darle caña. Así hago, empiezo casi de cero, a un lado y empiezo a encontrar el ritmo. Poco a poco me voy encontrando mejor, voy cogiendo un buen ritmo. Pronto llegamos a la boya para dar la vuelta, me da la sensación de que voy más o menos bien colocado y la segunda parte me confirma eso. Durante casi el kilómetro de vuelta no nos pasa nadie, solo estamos otros dos chicos y yo que vamos picado pasando unos a otros. Al final llegamos a la orilla juntos, 36’36”, buen tiempo para mí. (en la foto soy el de la derecha, con el neopreno Orca S2)

La T1 es nueva para mí, esto de quitarse el neopreono es una movida, así que tardo más de 6 minutos en salir. Me todo me mega gel y para delante.
Me monto en la bicicleta y recuerdo las palabras de Ángel, entrenador de Ecosport, “no te cebes en los primeros kilómetros”. Así que poco a poco empiezo, intento coger un buen ritmo sin ir lento pero sin ir a tope, queda muuuucho.
La verdad es que subiendo me encuentro bien, voy disfrutando y los trozos más duros no los noto mucho. Sobre el 9 es la parte peor, empiezo a estar harto de la cuesta pero intento distraerme y no agobiarme. Termina la cuesta, por fin, ahora al menos toca bajada. A toda caña pero con precaución ya que hay curvas cerradas. Ahora toca esto durante bastantes kilómetros, así que hay que intentar ir rápido pero tampoco gastar fuerzas a lo tonto.La verdad es que el recorrido es muy bonito, van pasando los kilómetros y me siento bien. Cuando llegamos al km 30 empieza otra parte dura, creo que es por Cebreros. Apenas empezamos a subir meto la pata con los cambios y se me sale la cadena, precisamente ya en la cuesta. Esto me hace perder un poco el ritmo pero me tomo tiempo y voy pillándolo otra vez.

Van pasando los kilómetros, hidratación a saco, geles, plátano….. lo que va cayendo y vamos llegando a Robledo, punto donde empieza la ascensión al pequeño puerto. Antes de empezar el puerto toca avituallamiento. Empieza el se ve que es diferente a las cuestas anteriores. Este tiene más desnivel, pero pongo un ritmillo cómodo y poco a poco voy para arriba. Mal no he debido subir cuando he pasado a tres en el camino. Termina esto y otra gran bajada. Esto ya empieza a tener buen color, estamos en la última parte, apunto de empezar la última ascensión y aunque noto como los músculos están un poco resentidos y siento algún pequeño calambre, las sensaciones son buenas.

El último tramo es parte de la primera cuesta con lo cual es conocido y se lleva mejor incluso que la primera vez, a pesar de llevar ya casi 90 km. Al final, el tramo de bici lo hago en poco más de 4h, un total de 96km, más de 23km/h de media, algo que no pensaba yo podría hacer con tan poco entrenamiento.

La T2 se hace más rápida pero es en este momento cuando realmente de doy cuenta de dos fallos que he cometido. 1º.- Me he puesto el chip demasiado apretado y encima la media compresora. 2º Es conveniente cambiar también en la T2 de calcetines/media. Las consecuencias al final no fueron grandes, pero durante la carrera fueron un suplicio. El no cambiarme hizo que uno de los pies estuviera tan “cocido” que casi ya en el km3 empecé a notar que salía una ampolla y tuve que estar soportando la ampolla durante un montón de kilómetros. El otro asunto, lo del chip, me producía unos dolores tremendos, sentía una sensación de quemazón, rozadura y a la vez dolor donde el chip iba tremendo, había veces que incluso me preguntaba cómo podía llegar la sangre al pie de lo apretado que lo llevaba. Pensé durante algún momento para y aflojarlo, pero solo pensar que podría tener una gran herida y que parar el ritmo me podría matar me hizo desistir. Al llegar a meta me dijeron que cómo era tan bruto, me ayudaron a quitarme la media y por suerte no había herida, solo el dolor de haber tenido el chip más de 6h apretado fuertemente (me dijeron que uno había llegado antes que yo haciendo lo mismo y tenía unas heridas considerables).
De la carrera hay mucho que contar, empiezo a un ritmo que creo tranquilo ya que noto las piernas muy pesadas, super pesadas, pero la sorpresa es que el primer kilómetro lo hago a 4’51”. Me sorprende me a la vez me da miedo quemarme, así que aprovecho para una parada técnica a “echar líquidos”, es en este momento cuando me acuerdo de los consejos de no usar mono sino dos piezas. Me pongo en marcha otra vez, lo que decían que era plano……. de plano no tiene nada, los primeros 3,5km con de bajada, con un aire considerable de cara. Los segundos por el contrario juntan la cuesta arriba con el aire de culo, esto junto con los más de 30º presumían una carrera dura.En total había que dar tres vueltas al circuito. Termino la primera a buen ritmillo y yendo cómodo, aunque el estómago empiezo a tenerlo raro. Apenas salgo del polideportivo y de beber llega la primera arcada y consiguiente vómito. El estómago me dice que está lleno pero el calor me pide que beba. Sin para sigo para delante camino de la segunda vuelta pero al poco rato otra vez, a vomitar sobre la marcha. Solo echo líquido así que no me preocupa, entiendo que tengo demasiado y solo echo lo que sobra.Cuando llego sobre el km 10 para gira y volver al pueblo (mitad de la segunda vuelta) hay avituallamiento con lo cual decido andar e hidratarme bien, a ver si así el líquido y sólido que metro entra bien. Sin parar me pongo en marcha y apenas empezar zasss!!! los cuadriceps de ambas piernas se me suben. Me quedo como un palo, intento masajear evitando no pararme aunque correr no puedo pero por lo menos no dejar de andar. A partir de entonces esta es la tónica de la carrera, cuando intento forzar un poco llegan los calambres así que decido en la cuestas andar y evitar que los calambres vayan a más. En el transcurso de la segunda vuelta vomito otras dos veces, la última justo antes de entrar en el polideportivo y completar la vuelta.

Cuando sales por última vez del polideportivo la cara te cambia, la mente se libera, solo queda una vuelta, solo quedan 7km. Yo sigo a la mío llano y bajada corro a no ser que me vea venir un calambre. Los vómitos desaparecen. Último giro, últimos 3,5km, últimas p.. cuestas.

Cuando queda más 1,5km aprox veo a dos triatletas a lo lejos, quizás a unos 300 metros o más. No sé qué vuelta están haciendo pero decido ir a por ellos. Aún andando, pero pienso cogerles. Queda apenas 1km, ya no hay más cuestas, todo llano, esta es la mía, les tengo ya bastante cerca. Pongo un ritmo y cada vez les tengo más a tiro. A unos 300-400 metros veo que es su última vuelta, aprieto los dientes, me pongo a su altura y les paso justo cuando llegamos a la altura del polideportivo. Justo antes de entrar empiezan los calambres por todos lados pero estos no van a hacer que pare. Ese momento de entrar y ver la meta es una cascada de imágenes y recuerdos, miro al cielo, se lo dedico a esa personita que me protege y que me da fuerza y entro, lo conseguí!!
No me lo podía casi creer, sin tenerlo previsto he acabado mi primer medio Ironman, con una preparación más que pobre en bici y con un recorrido durísimo. Estoy eufórico así que ahora a pensar en más, no sé si para el año que viene o dejarlo para 2013 como lo tenía previsto. El año que viene al menos a ver si puedo hacer mínimo uno y si puedo dos Medio Ironman, pero llanos, miraré que sean llanos, he hecho cuestas ya para una temporada larga.

Y ahora a pensar en Berlín, casi sin tiempo para recuperarme de la emoción con la idea de disfrutar de la ciudad y la familia.

Objetivo 2012 ya cumplido!!!!!

P.D: Fotos Cortersía de Mildolores

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Triatlón Juan Carlos I 2011

En plena preparación para el Maratón de Berlín estaba este triatlón que ya hice el año pasado y que está al lado de casa, así que es casi obligatorio hacerlo. Hay que ver si algo, aunque sea poco he mejorado.

La mañana comenzaba con un poco de prisa, tenía pensado salir pronto pero mi pequeña decidió despestarse tarde y tampoco era cuestión de despertarla, así que al final un poco corriendo a todos lados.
Hoy era el día para probar el tema de los geles y creo que ha sido positivo, ninguna molestia estomacal y he acabado fenomenal, que es lo importante.

Este año todo empezaba casi puntual (el año pasado fue una hora de retraso), nos metemos en el agua y esperamos el turno para salir. Todo está listo y dan la salida pero a los pocos segundo siento que el Garmin se me resbala de la muñeca. Parecía un preludio de lo que iba a ocurrir depués. Rápidamente reacciono y logro evitar por los pelos que se me caiga, no entiendo cómo ha pasado pero pierdo unos segundos parado para poder ponérmelo bien. Una vez asegurado
empiezo otra vez a nadar. Las sensaciones las de siempre, los 10 primeros minutos no suelo ir fino y luego logro empezar a ir mejor, cuando mejor me encuentro es cuando llego al final, 14’05”, poco a poco voy bajando los tiempos, para lo que entreno tengo que estar contento.

Salgo del agua y a correr a por la bici. 1ª Cagada, me paso, me pongo a buscarla y joder no la veo hasta que me doy cuenta que estoy mirando el dorsal equivocado, torpe!! Vuelvo para atrás y ahora lo remato, me empano con las zapatillas y tardo un montón. Total casi 3 minutos de transición, un desastre.

Ya en la bici empiezo fuerte, demasiado, en vez de empezar poco a poco como debería haber hecho. En el km 4 el Garmin dice adiós, no sé si habrá sido por el agua o por qué, pero ha dejado de funcionar. La primera vuelta la acabo rápido pero empiezo a notar que me he pasado con el ritmo. Lo peor de todo es que voy todo el rato solo, no consigo pillar ningún grupo. Al tercera vuelta me pasa un grupo enorme y consigo engancharlos. Durante casi una vuelta voy con ellos y vuelvo a ir a buen ritmo, pero en el penúltimo repecho me descuelgo y empieza un pequeño calvario en la última vuelta.

La T2 la hago bastante rápida y empieza la carrera.


La sensación del cambio es buena y enseguida empiezo con buen ritmo. El recorrido duro, sobre todo un tramo de unos metros que te dejaba clavado, pero aún así termino con un tiempo bueno (para mi) y vuelvo a terminar con una rozadura en el pie, está claro que lo de correr sin calcetines no es lo mío.


En resumen, no logro mejorar en la bici y es un tanto preocupante teniendo dentro de 6 días un duro recorrido de 90km, aunque mi esperanza es que no tengo tiempo como objetico y puedo salir más tranquilo. Ya veremos que tal se da la locura donde me he embarcado, tengo mis dudas para el día 1o. Lo mejor de todo es que he acabado muy bien de piernas. Tiempo: 1h18’02”

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Objetivo 2011, Triatlón Olímpico: Conseguido!!

Cuando empecé el blog me hice una agenda para llegar al Ironman y para 2011 la idea era hacer un Olímpico. El año empezaba con ganas de hacer el medio Ironman en el Ecotrimad, pero este año está siendo muy muy atípico en lo que a pruebas y entrenamiento se refiere y la falta de entrenamiento lo hizo inviable. Tan inviable que era el 14 de Mayo y mi primer entrenamiento en piscina fue el 16 de Mayo :S

Hasta que no acabé con la organicación del Trofeo Menudos Corazones no tuve tiempo de entrenar bici y natación, pero claro, en esas fechas ya tenía todo encima. Así que el 16 de Mayo me puse manos a la obra, 2 días de natación, 2 de bici y 3 de correr a la semana, ese era el plan durante el siguiente mes.

Los días de natación la idea era ir aumentando distancia semana tras semana, así empecé con 750 metros y mucho calambres hasta acabar con 1,5km muy agusto. La bici lo cumplí algo menos, entrenaba por Valdebebas y el Ferial y me compré un acople con el que poco a poco voy yendo más rápido. La carrera era seguir la rutina.

Después de 3 semanas llegó el momento de hacer el Sprint del 4 de Junio. La verdad es que acabé con buenas sensaciones y me dio alas para seguir con esperanzas para llegar al Olímpico.

El día llegó. Se preveía mucho calor y siendo la salida a las 16:34 más. Allí nos plantamos Emilio (fotógrado del evento :D) y yo. Poco a poco se va acercando la hora y nos vamos preparando


Me preparo la derecha de la salida, dan la señal y me tiro rápido, hay que intentar salir del mogollón lo antes posible y evitar golpes. La verdad es que las salidas cada vez las estoy haciendo mejor y no recibo ni patadas ni nada. La primera vuelta voy bastante agusto. Sobre los 400-500 metros me empieza a dar un calambre en el pie derecho e intento hacer movimientos para que se vaya el calambre. Por suerte dura poco y lo que hago es que empiezo a centrarme en llevar un buen ritmo con los pies y moverlos poco, lo justo para llevar el cuerpo bien. Llega la salida del pantalán y empieza lo desconocido.


Rápidamente me vuelvo a lanzar y vuelvo a pillar el ritmillo. Esta vez al empezar por el lado izquierdo lo que me ocurre es que voy un poco desorientado y tengo que rectificar varias veces la trayectoria hasta llegar a la primera boya. Desde ahí todo vuelve a la normalidad pasando a gente y automotivándome al ver como pillo a gente que ha salida 4 minutos antes que yo.

Una vez fuera del agua en un tiempo bastante aceptable de 32:32 hago la laaaaarga transición hasta la bici, cambio rápido y salgo para la segunda parte, esperan 38,5Km y 5 vueltas incluyendo 5 subidas a Garabitas, lo que implica más de 10km de subida en total, yo calculo que habría unos 12 más o menos con todo.


La idea era ir más o menos tranquilo, aguantando las primeras vueltas y dejar fuerzas para el final. Dicho y hecho, las 3 primeras vueltas las hago muy agusto y en la cuarta empiezo a apretar bajando considerablemente los tiempos en las cuestas. Prefería pecar de prudente al principio que no reventar al final.


Pero la verdad es que acabé las 5 vueltas sin cansancio y con recorrido para hacer más. El único pero es la espalada, me mata, esa contractura profunda que tengo en un costado me deja doblado y en la bicicleta sufro más de lo que debería.


Terminada la bicicleta en 1h27′ toca transición para pillar las zapatillas de correr. Es en este momento cuando hago la cagada del día. En los Sprint la parte de carrera las hago sin calcetines, a pesar de que los pies los suelo tener algo sensibles, pero hasta ahora ha ido bien. En esta ocasión decidí hacer lo mismo, irme a por los 10 sin calcetines. La valentía me costó al final una ampolla en la planta del pie y heridas en los tobillos de ambos pies.


A pesar de lo caluroso del día, la temperatura era algo más baja que días anteriores y las sombras y el agua hacían la carrera algo más llevadera.

Por lo demás el tramo a pie me lo tomé como el resto, cómodo. Pillé un ritmillo de 5:09 más o menos y así fui casi todo el tiempo, sin prisa pero sin pausa. Tranquilo y controlando el dolor de los pies hice 51:06 en este tramo. Al final acabé con la sensación de que incluso con las heridas, podría hacer otros 10km más.


Conclusión: terminé con la sensación de que me quedé corto, acabé muy bien y con muy buenas sensaciones en las 3 disciplinas y esto me hace ser más que optimistas para el medio ironman. Pero cuándo? Pues la agenda dice 2012, el destino al final será quién elija.

El tiempo final 2:56:03, creo que una marca más que meritoria para solo un mes de entrenamiento de bici y natación y un invierno de entrenamientos corriendo más que duro y calamitoso. La depresión Post Maratón de Nueva York se dá por superada.

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